Allí se estableció que el pasivo de la Fundación San Juan de Dios debía ser asumido la mitad por la Nación y las otras partes por el Distrito (25%) y el restante por el departamento de Cundinamarca /Beneficencia.
También se dio claridad en el hecho de que a los trabajadores debían liquidarse sus acreencias laborales a 2001, año en el que el Hospital dejó de prestar sus servicios. Pero todo esto sobre el supuesto de que la Fundación se liquidara en su totalidad.
Ahora el alcalde Petro anuncia la reapertura del San Juan de Dios sin que se haya terminado el proceso liquidatorio y pone en riesgo a la ciudad, ya que se puede declarar judicialmente una sustitución patronal, más la aplicación de la convención colectiva y el consecuente pago de salarios, multas e intereses hasta la fecha de hoy.
Un riesgo mayúsculo que podría costar más de 7 billones de pesos, lo que de hecho equivaldría al costo de la mitad de la primera línea del metro de Bogotá.
Ese es el debate del Concejo de Bogotá. ¿Por qué no liquidar primero la Fundación San juan de Dios y luego sí hablar de la reapertura del Hospital sin meter a Bogotá en un riesgo de desangre financiero?
El Alcalde no ha entendido y ataca personalmente con agravios y amenazas por los consejos sabios dados en el Concejo de Bogotá.
ROBERTO HINESTROSA REY
Concejal de Bogotá
Vocero Cambio Radical






