En respuesta al Derecho de Petición 2025EE8828, se conoció que Bogotá cuenta actualmente con 1.691 intersecciones semaforizadas, de las cuales 1.598 operan de forma definitiva y 93 de manera provisional. Estas intersecciones funcionan mediante sistemas locales de semaforización, desde configuraciones básicas hasta tráfico actuado y sistemas de red más avanzados, como los responsivos y adaptativos.
Sin embargo, los ciudadanos han denunciado en los últimos días un incremento alarmante de semáforos dañados, especialmente en las localidades de Kennedy y Bosa, en corredores críticos como la Avenida Guayacanes, lo que ha puesto en evidencia fallas graves en la operación y el mantenimiento de estos sistemas.
Millonarios contratos, cero soluciones
En los años recientes, la administración destinó cifras millonarias para el mantenimiento y modernización de la red de semáforos:
- 2023: $55.918.682.616
- 2024: $11.825.157.310
A pesar de estas inversiones, los puntos con más fallas siguen sin atención oportuna, y a la fecha no se entregaron respuestas completas sobre la congestión en los corredores críticos, incluso anexando una carpeta vacía a la solicitud oficial.
El tiempo de atención de fallas, según la propia entidad, oscila entre 1 y 6 horas, un margen insuficiente para una ciudad que depende de esta infraestructura para evitar caos vial y, sobre todo, proteger vidas.
Una Secretaría que sanciona, pero no resuelve
El Concejal Julián Forero Fuchi manifestó públicamente su preocupación desde la sesión del Concejo del 4 de diciembre, señalando que:
“La Secretaría de Movilidad no da pie con bola. Hoy Bogotá tiene 600 agentes dedicados al recaudo y a los controles en vía, pero ninguno atiende los semáforos dañados que están poniendo en riesgo a miles de ciudadanos.”
Mientras los agentes azules se concentran exclusivamente en imponer comparendos, los semáforos averiados están provocando choques, desorden y presuntamente ya habrían generado una víctima fatal en los últimos días.
¿Dónde está la protección a la vida?
Los bogotanos no pagan “tres pesos” por el mantenimiento de esta red. Por el contrario, el costo histórico del sistema de semaforización ha sido exorbitante, especialmente si se compara con los resultados actuales.
Hoy la ciudadanía exige una explicación clara:
¿Por qué, con tantos recursos y tecnología disponible, seguimos teniendo semáforos dañados que ponen en riesgo la vida de peatones, ciclistas, motociclistas y conductores?
Llamado urgente
Desde esta oficina, hacemos un llamado firme a la Secretaría de Movilidad y a la Alcaldía Mayor para que:
- Prioricen la operatividad y la seguridad vial por encima del afán de recaudo.
- Atiendan con inmediatez las fallas de semáforos reportadas.
- Entreguen información completa y transparente sobre los puntos críticos de congestión.
- Asuman la responsabilidad que la ciudad demanda: proteger la vida de los ciudadanos, no perseguirlos.
Bogotá necesita gestión real, no discursos.
Necesita soluciones, no excusas.
La vida y la movilidad de los bogotanos están en juego y no pueden seguir siendo víctimas de la ineficiencia de esta administración.
Concejal de Bogotá








