- “Las transferencias no condicionadas no solo llegaron a más personas, sino con mayor valor y mayor dignidad” afirmó la concejal Cristina Calderón Restrepo.
- Con una disminución de 4,6 puntos en pobreza monetaria y 1,7 en pobreza extrema, la capital registró su mejor desempeño en años, según cifras del DANE.
Bogotá logró avances importantes en la lucha contra la pobreza y la desigualdad en el último año. Según el DANE, la pobreza monetaria se redujo en 4,6 puntos porcentuales y la pobreza extrema en 1,7 pp, cifras superiores al promedio nacional (2,8 pp y 0,9 pp respectivamente). Además, el índice de Gini bajó de 0,53 a 0,52, consolidando una tendencia positiva por cuarto año consecutivos.
La concejal Cristina Calderón Restrepo celebró los resultados y reiteró lo expuesto durante el debate de control político de bonos y transferencias en el Concejo, en el que argumentó la importancia de las transferencias monetarias y como es una herramienta que respeta la autonomía de los hogares, ya que les permite decidir en qué invertir de acuerdo con sus propias prioridades.
“Las transferencias no condicionadas no solo llegaron a más personas, sino con mayor valor y mayor dignidad. 52,000 hogares adicionales en pobreza extrema comenzaron a recibir apoyo, y se aumentaron los recursos para personas mayores y con discapacidad”, explicó Calderón Restrepo
Según el análisis de la Alcaldía, tres factores explican este avance: un crecimiento económico más dinámico que el nacional (PIB de Bogotá: 1,9% vs. 1,7% nacional), una inflación controlada (bajó del 9,43% al 5,7%) y la transformación del sistema de transferencias monetarias.
“Estas cifras no son casualidad. Bogotá avanzó más que el promedio nacional porque hubo una decisión política clara: cambiar el enfoque asistencialista por uno más justo y efectivo, que prioriza a quienes más lo necesitan”, aseguró la concejal del Nuevo Liberalismo
En 2024, las transferencias distritales aportaron 1,9 puntos a la reducción de pobreza monetaria y 1,2 puntos a la pobreza extrema. El monto asignado a hogares en pobreza extrema pasó de $384,000 a $423,000 mensuales.
“Este modelo demuestra que sí se puede reducir la pobreza sin clientelismo ni discursos vacíos. Con voluntad política, rigor técnico y compromiso ético, el Estado puede proteger la vida y la dignidad de las personas más vulnerables”, concluyó.
La concejal insistió en que estos resultados deben consolidarse con más inversión social, sostenibilidad fiscal y participación ciudadana, para que Bogotá siga liderando la reducción de brechas en el país.







