La concejal Rodríguez, quien luchó con la comunidad de Marsella hasta conseguir el decreto que legalizó el uso del suelo en la UPZ 113 para no permitir la proliferación de moteles que se tomaron otras zonas de la ciudad, considera que será objetivo inicial corregir “la falta de planeación y la ausencia de administración que derivó en los evidentes desordenes que se pueden palpar en diversos lugares de Bogotá”.
“Debemos dejar claro que las estrategias de desarrollo, económicas, demográficas entre otras, no pueden ir en contraposición del ciudadano y la colectividad en cuanto a que el POT definirá el desarrollo del entorno vital y dará los elementos indispensables para la supervivencia y la de las generaciones futuras”, enfatizó la cabildante.
Frente a la responsabilidad que asume con entusiasmo la concejal del Movimiento Progresista dado que el POT puede tener un impacto de hasta 16 años, expresa y se ratifica la ex edil de Kennedy que “lo más importante es no aceptar el desorden y la falta de planeación en nuestra urbe, sino tener una mirada diferente de Bogotá que incluya a todos los ciudadanos y las diferentes dinámicas territoriales de la ciudad. De igual forma estaremos de acuerdo en las modificaciones que beneficien a la colectividad, y que hayan contado con el consenso y la participación efectiva y amplia de los ciudadanos y ciudadanas”, concluyó.






