El pasado 16 de marzo la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaron la última actualización epidemiológica, en la cual se retrata que Colombia cuenta con un caso de esta enfermedad; el primero desde el año 2015 cuando fue erradicada del territorio nacional. A esto, el Instituto Nacional de Salud reportó el segundo caso de sarampión en el país, este en Pereira. En ambos casos son menores de edad provenientes de Venezuela.
Ante esto debemos empezar a actuar y prevenir que estos focos identificados se conviertan en una epidemia en el territorio nacional. Bogotá debe ponerse al día en el esquema de vacunación de los menores de edad y reforzar esfuerzos para que todos los niños de la ciudad cuenten con la vacuna “Triple Viral”.
Ante esto también debemos hacer un llamado de atención al gobierno nacional, ya que la crisis migratoria que estamos padeciendo, no solo ha afectado la economía de las zonas de frontera y el trabajo de cientos de colombianos, sino que ahora está dando un fuerte golpe a la salud nacional. Esto debido a la falta de medicamentos en el país vecino.
Ante esto, es perentorio establecer puestos de atención médica en las zonas de entrada de venezolanos, para poder establecer un control sanitario a las personas que entran al país. Así mismo, coordinar con todos los entes territoriales jornadas de vacunación a la población migrante, ya que la ausencia de estos controles puede desencadenar un problema de salud a futuro.
Por ello, es preciso que la Secretaría de Salud, en conjunto con el Ministerio de Salud y el Instituto Nacional de Salud, comiencen un proceso de protección sanitaria y establecer protocolos sanitarios que prevengan brotes de esta, y otras enfermedades, en el Distrito Capital.







