Bogotá, 12 de Diciembre de 2013
Doctor
Gustavo Petro Urrego
Alcalde Mayor
Alcaldía Mayor de Bogotá
Carrera 8 No. 10 – 65
Bogotá D.C.
Señor Alcalde Mayor
Mi interpretación frente a los últimos hechos, es que usted convierte, como corresponde a su habilidad, astucia y destreza políticas, una circunstancia jurídica en una oportunidad política para consolidar sus sueños que desde sus épocas de subversión y rebelión en armas, abrazaba con entusiasmo, y que hoy sostiene ideológicamente con otro tipo de armas, una de las cuales es, convocar subliminalmente a la desobediencia civil, guardando por su puesto, la semántica y sin perder el toque romántico que le llevó a los montes y la selva colombianos.
Lo que menos le interesa ahora, es recuperar la Alcaldía Mayor de Bogotá, ni siquiera le preocupa gobernar, ya está en sus manos tomar un liderazgo revolucionario nacional para hacer historia e imponer, con base en agitar las fuerzas populares, su cosmovisión revoltosa, a sabiendas que tal movilización, aunque inicialmente legal, podría salirse de control y de hecho, genera ya una polarización extrema e incendiaria, que bajo los rótulos de paz y de democracia, han camuflado premeditadamente usted y sus asesores.
¿Por qué no se argumentó el respeto al voto popular cuando Samuel Moreno fue sancionado y destituido? Tanto la corrupción como la improvisación (ésta última advertida reiteradamente en debates de control político del Concejo), fueron identificadas en derecho y sancionadas conforme a la ley. ¿Por qué no se gritó a los cuatro vientos que se asestó un golpe de Estado a la Democracia, no sólo en el caso Samuel Moreno, sino de otros destituidos por la Procuraduría y que llegaron al poder por elección popular? ¿Por qué no se denunció ante la Corte Inter Americana de Derechos Humanos, la destitución por parte de la Procuraduría, de más de 800 funcionarios públicos electos por votos populares y, provenientes de distintas corrientes políticas, entre los cuales hay gobernadores y alcaldes que no pertenecen a la izquierda? La respuesta es sencilla, porque el cálculo político suyo, corresponde no a dos años de gestión en Bogotá, sino a su modo de pensar desde su juventud.
¿Por qué cuando se conocieron las destituciones de Diego Fernando Bravo, Gerente de la EAAB y de Henry Romero Trujillo, Director de la UAESP, no hubo el despliegue propagandístico en defensa de la institucionalidad de la Bogotá Humana en apoyo a los recicladores? O dirá usted, como el expresidente “fue a mis espaldas” ¿deberían restituir en sus cargos a todos los sancionados? Lo que el Alcalde debe afrontar, es la responsabilidad de su gestión que incluye inconsistencias de todo tipo administrativo, contractual, presupuestal, financiero, de planeamiento y previsión, logístico y demás, que tuvo resultados gravísimos y evidentísimos.
No es cierta la llamada espontaneidad ciudadana en favor suyo, el levantamiento pacífico fue convocado y facilitado para ocupar la Plaza de Bolívar diariamente, sin los engorrosos procedimientos, trámites y requisitos debidos, ya todo estaba preparado incluso antes de la rueda de prensa de la Procuraduría y, el Canal Capital, por fin desnudó su esencia sesgada y sectaria para transmitir el adoctrinamiento al mejor estilo de “Telesur” como tribuna política y megáfono parcializado del Petroprogresismo.
Si bien es cierto que la corrupción es un mal indeseable con connotaciones muy particulares, sus efectos comparados con la improvisación son iguales, como lo son: El Detrimento Patrimonial de los recursos públicos, el impacto social negativo, el trastorno e inconformidad ciudadanos, el riesgo ambiental y sanitario, la mala estética y la pésima cosmética del territorio, etcétera. Distintas causas, mismos resultados, no obstante, la improvisación no fue un error humano accidental, sino el resultado de la terquedad, necedad, capricho y arrogancia de la Administración, pese a las múltiples advertencias de varios cabildantes y otros sectores tanto privados como académicos y entes de control y aun así usted y sus colaboradores, también suspendidos, tomaron la apresurada decisión que revertió a partir del 18 de diciembre de 2012.
La misma Constitución que no sólo el M-19 ayudó a construir, sino que muchos sectores aportamos, es la misma que usted está desacatando e incitando para el levantamiento civil y popular con los recursos de todos los bogotanos, aun cuando cuide su vocabulario de incluir frases como “somos la generación de la paz”. Esperamos que este episodio, no termine en derramamientos de sangre y espíritus apasionados dispuestos a todo con los ánimos enardecidos como en el 09 de abril del 48 o en una indignación peligrosa que no permita otras expresiones.
Por lo anterior lo exhorto, lo invito y le animo a que no siga exacerbando a través de la sutil manipulación eufemística y demagógica, manifestaciones que aunque llamadas pacíficas, partirán la ciudad en dos, por favor acate el fallo de la Procuraduría, respete las instituciones, abandone su mentalidad subversiva, deje atrás el oportunismo de victimizarse por un supuesto terrorismo de Estado y ser percibido como un mártir político listo para el caudillismo mesiánico, afirmando de labios para afuera que “no soy yo, sino soy un pueblo” pero en realidad es un culto oculto a su egocentrismo, acoja lo reglado en la Constitución y la Ley, en nombre de la paz y de la política del amor que usted promulga, no convierta este país en una República Bolivariana de Colombia.
Con respeto y vehemencia,
MARCO FIDEL RAMÍREZ ANTONIO
H. Concejal de Bogotá
Partido Opción Ciudadana
Proyectó. Carlos Torres






