En desarrollo de un debate de control político en el Concejo de Bogotá, el concejal José Cuesta Novoa presentó un balance crítico sobre el cumplimiento de las metas del Plan Distrital de Desarrollo por parte de la administración distrital, señalando retrasos estructurales, metas sin ejecución y decisiones presupuestales que, según afirmó, están impactando negativamente la seguridad, la movilidad y la calidad de vida de los ciudadanos.
El cabildante inició su intervención señalando que la Secretaría de Hábitat no registra avances en la meta de construir tres hectáreas de espacio público en territorios priorizados para el mejoramiento integral de barrios, ya que a la fecha no se ha recuperado ni una sola hectárea.
En materia de vivienda, advirtió que la meta de promover la iniciación de 1.200 unidades habitacionales nuevas dirigidas a hogares de estratos 1 y 2 presenta un avance físico del cero por ciento, pese a que han transcurrido más de dos años desde el inicio de la ejecución del Plan de Desarrollo. Asimismo, el programa de reasentamiento de familias ubicadas en zonas de alto riesgo no mitigable apenas alcanza 245 hogares trasladados frente a una meta de 2.000, equivalente a un cumplimiento del 12,25 %.
El concejal también expresó su preocupación por la situación de seguridad en la ciudad, señalando que el secuestro extorsivo, conocido como “paseo millonario”, registró un incremento del 323 %, pasando de 13 casos en años anteriores a 40 casos en 2025. En contraste con este panorama, denunció la reducción presupuestal para el fortalecimiento tecnológico del C4, centro de comando y control de la seguridad en Bogotá, cuya inversión pasó de 122 mil millones de pesos en 2025 a 100 mil millones en 2026. Según indicó, la ciudad cuenta con numerosas cámaras de vigilancia que no están conectadas al sistema central, lo que limita la capacidad preventiva y operativa de la Policía Metropolitana.
Durante el debate, Cuesta Novoa cuestionó además la política de gestión de residuos sólidos, señalando inconsistencias en la línea base utilizada por la administración distrital. Mientras se habla de una generación diaria de seis mil toneladas de residuos, estudios recientes indican que Bogotá produce cerca de 11.200 toneladas diarias. Información del Sistema Único de Información del servicio de aseo muestra que la recolección en puntos críticos aumentó hasta 900 toneladas diarias en 2025, lo que, según una modelación técnica presentada por el cabildante, equivaldría a más de 850 puntos críticos activos, evidenciando un retroceso frente a la meta de reducción planteada por el Distrito.
El análisis también incluyó retrasos significativos en obras estratégicas de movilidad, entre ellas la Avenida Ciudad de Cali, la Troncal Caracas Sur, la Avenida Carrera 68, la Avenida Laureano Gómez, la Troncal de la Calle 13 y el Corredor Verde de la Carrera Séptima, varios de los cuales debían entregarse en 2025 y continúan sin finalizar o presentan avances mínimos. Sobre el proyecto de la Calle 13, el concejal señaló que, aunque se devolvieron cerca de 499 mil millones de pesos tras un proceso conciliatorio, los costos derivados del tiempo perdido, la congestión y la afectación a la productividad de la ciudad representan un impacto que no puede repararse.
En educación, el concejal afirmó que la política de acceso a educación posmedia avanza a un ritmo insuficiente, con un cumplimiento del 34,87 %, y denunció que la meta de habilitar el acceso digital al aprendizaje para 15.000 personas registra avance cero en contratación, ejecución, giros y beneficiarios.
Adicionalmente, Cuesta Novoa presentó una denuncia relacionada con un contrato de la Secretaría Distrital de Hacienda por 31.900 millones de pesos destinado a la operación de canales de atención tributaria, señalando que podría configurarse una nómina paralela para desarrollar funciones misionales permanentes que deberían ser ejecutadas por personal de planta, lo cual podría vulnerar principios constitucionales y normas de contratación pública.
El cabildante también se refirió al reciente cierre del deprimido de la calle 72, luego del desprendimiento de materiales en la estructura, situación que —según señaló— confirma las advertencias que desde el Concejo se habían realizado sobre la calidad constructiva de algunas obras estratégicas de la ciudad. Cuesta Novoa afirmó que estos hechos generan serias preocupaciones sobre la planeación y ejecución de la infraestructura pública, y advirtió que las fallas técnicas terminan trasladando costos económicos y sociales a la ciudadanía, afectando la movilidad, la productividad y la calidad de vida de los bogotanos.
Finalmente, el concejal José Cuesta Novoa aseguró que continuará ejerciendo control político sobre la ejecución del Plan de Desarrollo y la gestión distrital, insistiendo en la necesidad de garantizar resultados concretos para Bogotá. “Nuestro deber es defender los recursos públicos, exigir transparencia y asegurar que las metas del desarrollo se traduzcan en mejoras reales para la vida de los ciudadanos”, concluyó
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