Durante el debate de oposición en el Concejo de Bogotá, el concejal José Cuesta Novoa elevó una vehemente intervención en defensa del agua, los ecosistemas de la ciudad y la Sabana de Bogotá, rindiendo homenaje al Papa Francisco y su encíclica Laudato Si’, al recordar que “el grito de la tierra y el grito de los pobres son el mismo”.
Desde el recinto, Cuesta planteó con claridad una tesis política contundente: el alcalde Carlos Fernando Galán está actuando con un interés deliberado por desmantelar la resolución de ordenamiento ambiental de la Sabana, en favor de los sectores cementeros, urbanizadores y de la especulación financiera inmobiliaria.
“El alcalde Galán miente cuando dice que el proyecto de resolución de la ministra de Ambiente Susana Muhamad no fue concertado con el Distrito. Eso es falso. Se realizaron más de cuarenta audiencias públicas y, como concejal en 2023, asistí personalmente a una de ellas. El Distrito participó activamente”, afirmó Cuesta.
El concejal recordó que esta resolución tiene un sustento legal desde 1993, con la Ley 99, que declaró la Sabana de Bogotá como área de interés ecológico nacional, y denunció que desde entonces los gobiernos locales, salvo el de Gustavo Petro, han incumplido este mandato.
Cuesta señaló al exalcalde Enrique Peñalosa por permitir, a través del proyecto POZ Norte, la urbanización de 135.000 viviendas sobre el humedal Torca-Guaymaral, y a la exalcaldesa Claudia López por continuar una política de respaldo al negocio inmobiliario. “Esa misma lógica la encarna hoy el alcalde Galán, que usa argumentos falsos para deslegitimar una resolución que protege nuestro territorio”, denunció.
El concejal también expuso cifras del DANE que contradicen la necesidad de seguir expandiendo urbanísticamente la ciudad: en 2024 el crecimiento demográfico en Bogotá fue de apenas 0,1% y de 0,7% en la Sabana. “Ya hay 52.000 hectáreas habilitadas para urbanización. ¿Por qué insistir en construir tres millones de viviendas que la ciudad no necesita?”, cuestionó Cuesta, advirtiendo que lo que se esconde es “un insaciable apetito por la especulación inmobiliaria”.
Durante su intervención, el concejal hizo un llamado a la gerente del Acueducto de Bogotá y al propio alcalde Galán para establecer una tregua en defensa del bien común. Propuso un acuerdo para proteger durante los próximos 20 años los suelos rurales de la Sabana, evitar que una sola gota de cemento los toque, y avanzar hacia una ciudad que reutilice el agua lluvia y deje de usar agua potable en tareas domésticas no esenciales.
Finalmente, Cuesta reiteró la propuesta que ya había hecho pública en el marco de la COP16: invertir 5 billones de pesos en un plan decenal para restaurar ecosistemas en la Amazonía. “Si cuidamos la Amazonía, Chingaza volverá a llenarse, y los ríos voladores regresarán a ofrendar su agua a Bogotá”, concluyó.
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