Yuliana Andrea, una niña de tan sólo siete años, vivió una de las peores torturas que le puede pasar a un ser humano. Es inimaginable el temor, el horror, el miedo que pudo sentir Yuliana, al ser raptada por un desconocido, pero es más inimaginable lo que ella sintió al ser abusada por un adulto de 38 años.
No podemos llegarnos a imaginar como fueron esas horas para ella. No podemos ni siquiera llegar a imaginarnos que sintió ella al vivir un brutal ataque de esta índole. Pero lo que si podemos sentir es la rabia que produce este acto, la impotencia, la desazón.
Conocer esta noticia solo puede llevarnos a una cosa, unirnos como sociedad para rechazar estos actos. Rechazar a quien tiene la capacidad de atacar a una inocente niña de tan solo siete años, que cursaba primero primaria, que tenía cientos de esperanzas y sueños. Ella solo quería jugar, aprender, cantar, bailar, crecer. Ella solo quería vivir, como todo niño de siete años.
Lo hecho por este sujeto es imperdonable, y merece todo nuestro rechazo. No podemos permitir que algo así le vuelva a ocurrir a nuestros niños. No podemos permitir que nuestros niños sufran por las aberraciones de otros. Por ello queremos y exigimos a la justicia colombiana que no vaya a dar marcha a atrás.
El Alcalde Mayor, el Presidente, la oposición y la coalición estamos unidos en este clamor, queremos justicia por Yuliana Andrea, un angelito que hoy no nos acompaña. Justicia por ella, por su familia y por todos los niños de este país.






