Óscar Figueroa es un ejemplo, no solo para nuestros jóvenes, sino también para las administraciones públicas del país.
Ver como un hombre, hecho a punta de pulso y trabajo, logra la mayor meta de su carrera, ser oro en una olimpiada, merece todo el reconocimiento. Pero esto es también para analizar, ya que al ver como otros países logran decenas de medallas, y cientos de diplomas, en una competición de este estilo, es porque se ha invertido en el deporte, como una alternativa para que la juventud crezca con una meta clara.
Por eso, nuestro llamado, se centra en que Bogotá se convierta en una ciudad donde nuestros jóvenes logren grandes metas deportivas, pero que nunca se les abandone. Que los gobiernos que lleguen a esta ciudad, todos estén comprometidos con apoyar e incentivar, de manera real, el deporte; porque personajes como Óscar Figueroa nos ha demostrado que con dedicación y apoyo se puede llegar lejos.






