Aparecen entonces las medidas encaminadas a proteger el suministro, pero que desafortunadamente y como siempre, son los ciudadanos comunes y corrientes, quienes deben soportar las consecuencias de esta falta de planeación por parte del Estado.
Devolvernos a la década de los noventa es no haber aprendido y no haber planeado, los fenómenos naturales son cíclicos, y en la mayoría de los casos predecibles. Existen Instituciones dedicadas al seguimiento climático, un Ministerio exclusivo para el sector, y sin embargo, debemos aguantar su negligencia. Desde el Concejo de Bogotá, exhorto al Gobierno Nacional a crear acciones contundentes de planeación y ahorro que permitan a los colombianos no retroceder a décadas pasadas.
De todas formas invito a los funcionarios, sus familias y comunidad en general, a propender por un ahorro efectivo de energía, no simplemente para evadir apagones mediáticos, sino para prevenir futuras restricciones. Estamos cansados de medidas coyunturales.






