Hay un gran número de impactos ambientales y sociales que produce el transporte motorizado, que tienen una fuerte y negativa repercusión en la calidad de vida de las personas, Por ejemplo las afecciones directas a la salud por la contaminación acústica y del aire, así como no hay que olvidar las afecciones indirectas a la salud por las repercusiones psicológicas debidas a la ocupación y fragmentación del territorio, que limitan o imposibilitan la utilización de las calles cómo algo más que canales de transporte.
El parque automotor registrado en la ciudad de Bogotá está en manos del 25% de los bogotanos, haciendo que la ciudad tenga altos niveles de congestión. De acuerdo con los estudios realizados por el Distrito y con datos obtenidos del estudio de prefactibilidad del metro por la Alcadia Mayor de Bogota) , en 18 horas de funcionamiento al día y 600.000 pasajeros, en el Transporte Público Actual (Buses, busetas, microbuses, taxi y Transmilenio) se producen 589.116 toneladas CO2 al año.
El proyecto Metro de Bogotá producirá 82 toneladas Co2 anualmente para transportar 600.000 pasajeros/día, es decir, 589.034 toneladas CO2 menos que el Trasporte público actual o un 99,98% menos de emisiones de CO2, según estos estudios.
Así mismo, en la ciudad se realizan 17.611.061 viajes en el día en la ciudad, de los cuales un 31,3% se realiza a pie, un 3,9% en bicicleta, un 4,7% en moto y 0,6% en trasporte informal
Quienes transitan a pie, en bicicleta, en motos y en vehículos descubiertos, o con las ventanas abiertas, están muchísimo más expuestos a la contaminación. Esto es mucho más grave en ciclovías y ciclorutas, paradójicamente promocionadas por las autoridades y poniendo en peligro a quienes las utilizan.
Todos quisiéramos que el metro de Bogotá fuera del nivel del de Buenos aires, Nueva York o Londres, pero la capacidad financiera del Distrito y la Nación no nos permiten poder hacer una restructuración completa de la movilidad y al tiempo construir un metro subterráneo.
Construir esta última opción no nos dejaría recursos suficientes para expandir el actual modelo de trasporte de la ciudad, construir nuevas vías de acceso a la ciudad, avenidas y el tren de cercanías que conectara a Bogotá con los municipios vecinos.






