Escupí la sangre y lloré en la noche fría y lluviosa. Me preguntaba por la suerte de los compañeros que estaban conmigo en la brigada de consignas, como llamábamos a esa actividad de pintar sobre las paredes. Eran consignas en solidaridad con Chile luego del golpe fascista en 1973.
Mis compañeros no habían visto tampoco la presencia de la policía en la cercanías del Cementerio Central donde estábamos grafitiando. Y se dispersaron. Luego nos encontramos y evaluamos que aparte del golpe en mi cara no había sucedido nada más. Acordamos volver a salir unos días más adelante y terminar lo que habíamos comenzado. Así lo hicimos y cumplimos la tarea.
La pintada de las consignas solidarias o de contenido antigubernamental era una de las pocas formas que teníamos para manifestar posiciones políticas y nuestra natural rebeldía juvenil. No podrían, por sí solas, derribar al régimen. Mucho menos al imperialismo, blanco permanente del activismo grafitero. Si por unas paredes pintadas se hubiera podido poner en peligo el régimen, este ya se hubiera caído hace tiempo. Hicimos miles sin que por ello pudiera inquietarse el sistema capitalista.
No obstante se nos reprimía violentamente. Muchos pagaron días de cárcel por pintar sobre un blanco muro su grito rebelde. Y algunos pagaron con su vida la militancia y su disposición de comunicar su rebeldía en las paredes. Tal como le pasó a Diego Felipe el 19 de Agosto de 2011.
Así que por ello, me he solidarizado con la causa grafitera de Bogotá desde sus comienzos. Los grafiteros y grafiteras, de ayer y de hoy, somos hijas e hijos de un mismo espíritu libertario. El Alcalde Petro recogió esa inquietud y la convirtió en fuente de interacción con los grafiteros para promover libertades y respetar la vida de los activistas.
Y por ello tampoco podía dejar pasar desapercibida la autoritaria medida de borrar esta legítima forma de expresión en la calle 26, cuando ya estamos en una etapa de la vida social y política de la capital en la que no es posible seguir reprimiendo a balazos o a garrotazos el grito profundo de nuevos ciudadanos que tienen tantos derechos como todos para expresar su inconinconformidad y esperanza.







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CAMILO LIZARAZO
Jefe de Prensa Concejal Roberto Sáenz
@CamiloLizarazo






