Aquí hay dos cosas primordiales, que es un derecho cierto del ciudadano y una obligación del Estado garantizarla a todos los seres humanos que hacen parte del territorio nacional.
Bastante acertado fue Jorge Eliecer Gaitán cuando dijo que las pasiones políticas le impiden a los seres humanos hacer un juicio sereno sobre las cosas. El esfuerzo que hoy está haciendo el presidente Santos por acabar con más de 50 años de guerra que se traducen en asesinatos, masacres, secuestro, extorción, violaciones, desplazamiento forzado y despojo de tierras, está a punto de generar zozobra en quienes están interesados en el fracaso del gobierno y han tomado la bandera de la impunidad como elemento para que fracasen las negociaciones en la Habana.
El concejal Arias considera que en el Proceso de Paz que se adelanta en Cuba, lo trascendental es la reparación de las víctimas y la verdad, porque la justicia que hace referencia al castigo de los victimarios, es un tema discutible en un transcurso tan largo de guerra donde hay caídos de todos los bandos y ninguno ha podido someter a el otro, sin dejar de entender, que las armas legitimas son las del Estado.
El Juez Baltasar Garzón, quien es una autoridad en el complejo tema de la guerra, en su intervención en el Concejo de Bogotá, hizo énfasis en lo que es la justicia transaccional, restaurativa, retributiva y selectiva, para concluir en lo difícil que es para un Estado llevar al ‘banquillo’ a todos los culpable de una ofensiva y planteó como ejemplos a seguir el caso del Salvador, Nicaragua, Bolivia, Brasil, Argentina y Chile.
Así las cosas, la razón última para terminar el conflicto es reparar a las víctimas del presente, evitar que haya víctimas en el futuro y que la sociedad pueda conocer la verdad de todo lo que en Colombia ha ocurrido en esta guerra sin fin.
El concejal Arias concluye que los que afirman cero impunidad como condición para terminar el conflicto; simplemente están planteando continuar la guerra en nombre de la paz.






