En el marco de la sesión plenaria del Concejo de Bogotá, se llevó a cabo el foro conmemorativo del Día del Río Bogotá, un espacio de reflexión, análisis y exigencia ciudadana frente a la crítica situación ambiental del afluente más importante de la capital. Durante el foro, la concejala Ana Teresa Bernal, del Pacto Histórico, reiteró la urgencia de tomar decisiones estructurales, articuladas y con visión de largo plazo para detener el deterioro del río Bogotá, al que calificó como un “ecosistema vital que sigue siendo víctima del abandono institucional”.
“El río Bogotá, considerado por el pueblo Muisca como una Fuerza poderosa, un elemento sagrado y ceremonial, hoy es objeto de discusiones que reflejan nuestra desconexión con la naturaleza. Su estado es un espejo de la relación que entablamos como sociedad con el ambiente”, afirmó la concejala.
A pesar de millonarias inversiones, los resultados siguen siendo insuficientes. Bernal señaló que la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales El Salitre, recientemente optimizada, ha tratado un caudal medio de 7 m³/s, removiendo 450 toneladas de residuos sólidos y cerca de 4.000 toneladas de biosólidos. Sin embargo, Bogotá produce alrededor de 800 toneladas diarias de aguas residuales, de las cuales una gran parte sigue sin recibir tratamiento adecuado.
La situación se agrava por los retrasos en la ejecución de la PTAR Canoas, planta clave que está proyectada para tratar el 70% de las aguas residuales de la ciudad. Aunque el Tribunal Administrativo de Cundinamarca levantó las medidas cautelares que impedían su avance, aún persisten incertidumbres y trabas en su desarrollo.
“Esto no es solo una cifra, es un delito ambiental sostenido por la negligencia”, enfatizó Bernal, tras recordar que en 2023 la CAR reportó más de 12 mil toneladas de residuos sólidos extraídos del cauce del río.
La concejala también citó informes de la Secretaría Distrital de Ambiente que alertan sobre preocupantes niveles de oxígeno disuelto y demanda biológica de oxígeno en afluentes como el Torca, el Salitre y el Tunjuelo, cuya calidad hídrica se mantiene clasificada como “muy mala”. A ello se suma el hecho de que más de 30 municipios continúan vertiendo aguas servidas e industriales sin control ni sanciones efectivas.
La Personería de Bogotá ha advertido sobre la falta de articulación entre las entidades responsables del saneamiento, un problema que ha perpetuado la crisis ambiental en 11 de las 20 localidades del Distrito Capital.
Ante este panorama, Bernal hizo un fuerte llamado a las autoridades:
“Las entidades encargadas deben fortalecer su articulación. No es efectivo ejecutar contratos de manera aislada, sin cronogramas comunes ni enfoque de cuenca. El río Bogotá no puede seguir respondiendo a visiones cortoplacistas ni a barreras político-administrativas. Necesitamos acciones concretas, transparencia en los contratos, seguimiento ciudadano y sanciones ejemplares”.
Finalmente, la concejala subrayó que la recuperación del río Bogotá no puede seguir postergándose: “El río no es solo una cloaca; es símbolo de nuestra responsabilidad ambiental y social. Es hora de que las promesas se conviertan en acción, de que los discursos den paso a la ejecución y de que los responsables rindan cuentas. Que el río Bogotá vuelva a ser la Fuerza Poderosa que el pueblo Muisca defendió. No puede seguir siendo una víctima más de la desidia y la ineficiencia.
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