Según el Cabildante, con la realización del evento: “Lunes de cine clásicos del terror”, el Cementerio Central se está convirtiendo en una feria donde pulula el alcohol, la música estridente, sustancias sicoactivas y desorden generalizado, que son una afrenta a los principios y valores de cristianos y católicos de la ciudad.
El Concejal de Opción Ciudadana hace énfasis en los hechos denunciados el miércoles 26 de febrero en El Tiempo, donde reseña: “algunos de los asistentes empezaron a profanar las tumbas, abrieron los cerrojos de los mausoleos, para fotografiarse al lado de unas lápidas para ellos desconocidas”… “entre los recovecos que forman las tumbas, los jóvenes orinaban el alcohol recién bebido”.
Para ilustración vale la pena recordar el contenido del artículo 4 del citado código, que establece: “Irrespeto a cadáveres. El que sustraiga el cadáver de una persona o sus restos o ejecute sobre ellos actos de irrespeto, incurrirá en multa”.
Finalmente, el Concejal Ramírez llama la atención por cuanto los cementerios son lugares de respeto, donde debe primar un ambiente de reflexión, de paz, propicio para que los dolientes recuerden a sus seres queridos, para el disfrute del séptimo arte, existen teatros y otros lugares adecuados para el mismo.







