El concejal de Bogotá, José Cuesta Novoa, alertó a la opinión pública sobre los impactos que tendría la construcción de la troncal de TransMilenio por la carrera Séptima, impulsada en el marco del proyecto Lagos de Torca, y advirtió que esta iniciativa responde más a intereses inmobiliarios que a las necesidades reales de la ciudad.
“La carrera Séptima está en el centro de una decisión que marcará el futuro de la ciudad. Lo que hoy se presenta como un ‘corredor verde’ no es otra cosa que una troncal de TransMilenio con altos impactos ambientales, incluyendo arboricidio y una transformación profunda del entorno urbano”, señaló el cabildante.
El concejal explicó que la insistencia en este proyecto no puede entenderse de manera aislada, sino como parte de una estrategia más amplia asociada a la viabilidad del desarrollo Lagos de Torca. En ese sentido, advirtió que la troncal por la Séptima no responde a una necesidad estructural de movilidad, sino a la necesidad de garantizar la rentabilidad de un modelo de expansión urbana.
Uno de los elementos más reveladores, según Cuesta Novoa, es la situación de las últimas 9 hectáreas requeridas para la construcción del patio-portal de TransMilenio por la Séptima, las cuales eran propiedad de la fiduciaria Lagos de Torca. “Durante años hubo una disputa jurídica con el IDU por estos predios, incluso se habló de expropiación. Sin embargo, de manera sorpresiva, se anunció su entrega como un gesto cívico, lo cual hoy genera serios cuestionamientos”, afirmó.
Para el concejal, esta situación evidencia que la infraestructura proyectada sobre la carrera Séptima está directamente ligada a intereses privados. “No se trató de un acto altruista. Se trató de una decisión orientada a garantizar que el proyecto Lagos de Torca fuera viable”, indicó.
Asimismo, Cuesta Novoa advirtió que este modelo de intervención prioriza la conectividad vial por encima de la conectividad ecológica, en un momento en que Bogotá enfrenta riesgos crecientes en materia de seguridad hídrica. “La ciudad necesita proteger su estructura ecológica principal, no debilitarla con proyectos que aumentan la presión sobre el territorio”, sostuvo.
El cabildante reiteró que existen alternativas de transporte más sostenibles para la carrera Séptima, como sistemas férreos o eléctricos, que no implican los impactos asociados a una troncal de TransMilenio.
Finalmente, hizo un llamado a replantear el proyecto y a abrir un debate de fondo sobre el modelo de ciudad. “La carrera Séptima no puede ser sacrificada para sostener intereses inmobiliarios. Aquí está en juego el agua, el ambiente y el futuro de Bogotá”, concluyó.
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