En las secciones ‘Bogotá’ del periódico El Tiempo y del diario El Espectador, podemos ver como resaltan las noticias sobre homicidios en la ciudad. Un conductor de un bus del SITP asesinado por oponerse a un robo, un ciudadano fue ultimado con arma blanca al reclamar que no orinaran frente a su casa, y un menor que fue herido, con arma blanca, en una riña.
Cada día vemos como la vida vale menos, y esto solo nos puede llevar a una reflexión, como ciudadanos y bogotanos, debemos tener la tolerancia como nuestra principal arma. Que un conductor sea acribillado al rehusarse a ser asaltado, da mucho que pensar. La vida vale lo mismo que un teléfono celular, que una billetera. Debemos valorar más la vida humana. ¿Será que el asaltante de este hombre se ha detenido a pensar en el daño que le ha causado a una familia entera? ¿Habrá sentido algún tipo de remordimiento?
Tenemos que pensar más en el otro, dejar el egoísmo, típico de la sociedad actual. Tenemos que pensar que las personas que están en nuestro entorno tienen una vida, una familia y un entorno. Cuando alguien asesina a su vecino, no solo quita una vida, también atenta contra el entorno de la víctima. Cuidemos de nosotros mismos y de nuestros pares, la vida de todos es valiosa y ese valor nunca se puede perder.






