En la Comisión del Plan del Concejo de Bogotá se llevó a cabo la continuación del debate de control político sobre el seguimiento a los planes y proyectos de la administración distrital orientados a la protección y bienestar animal, y su impacto directo en la salud pública de la ciudad.
Durante su intervención, la concejala Ana Teresa Bernal, del Pacto Histórico, puso sobre la mesa la necesidad de repensar la gestión zoonótica y etológica en Bogotá, destacando la estrecha relación entre salud humana, bienestar animal y sostenibilidad ambiental.
“Este debate, en el que nos enfocamos en la cercana relación existente entre la salud pública y la protección y el bienestar animal, nos lleva a no dejar de lado casos tan lamentables como el ocurrido en marzo pasado, cuando un joven de la localidad de Kennedy fue atacado por cuatro perros, lo cual le ocasionó la amputación de sus brazos y la pérdida de sus orejas. Lo más preocupante es que la comunidad ya había alertado a las autoridades sobre la agresividad de los animales y la negligencia de su tenedor”, señaló Bernal.
Según la concejala, esta situación debe encender todas las alertas sobre la actual capacidad institucional para actuar oportunamente y prevenir hechos similares. El riesgo para la vida humana es evidente, y se ve agravado por la falta de estrategias de seguimiento, monitoreo y control frente al abandono animal y la tenencia irresponsable.
La salud pública bajo amenaza: cifras alarmantes
A nivel global, entre el 61 % y el 65 % de los patógenos que afectan a los humanos son de origen animal. De estos, los virus ARN —altamente transmisibles— representan hasta el 84 % de las zoonosis. En Bogotá, los datos nacionales y distritales reflejan una realidad preocupante.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud (INS), entre enero de 2024 y enero de 2025 se han registrado 1.930 casos de mordeduras de animales transmisores de rabia en Bogotá, frente a los 1.894 casos del año anterior. Esto equivale a cerca de 70 ataques diarios reportados.
Además, el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) estimó en 2022 una población de 66.467 animales en condición de calle. Sin embargo, en los últimos cinco años apenas se han atendido 26.013 animales en situación de calle o bajo cuidado de población vulnerable, y solo se han esterilizado 29.946 caninos y felinos domésticos durante el 2024. Las cifras muestran una brecha enorme entre la magnitud del problema y la capacidad institucional.
“En Bogotá es urgente fortalecer y aumentar la gestión en atención y control de la población de animales callejeros, no solo desde una perspectiva zoonótica, sino también etológica, como un factor clave que incide directamente en los riesgos por mordeduras y transmisión de enfermedades”, advirtió la concejala.
Falta de vacunación y aumento de enfermedades
El panorama también es desalentador frente a la vacunación antirrábica. Entre 2021 y 2023 se mantuvo la misma meta anual de vacunar a 446.353 animales, sin embargo, la cobertura efectiva ha venido disminuyendo. La concejala Bernal cuestionó si estas metas son realmente significativas frente a la población total y si se están cumpliendo con eficacia.
La situación se agrava si se considera el aumento de enfermedades como la leptospirosis. En 2024, el 54% de los eventos zoonóticos reportados en Bogotá fueron causados por esta enfermedad, que ha crecido sostenidamente desde 2021, pasando de 56 a 185 casos.
En cuanto a la atención post-exposición a mordeduras, hay preocupaciones por demoras injustificadas. Solo en la Subred Sur Occidente, entre enero y agosto de 2024, se registraron 1.188 casos de agresiones por animales susceptibles de transmitir la rabia. De estos, 379 requirieron la aplicación urgente de vacuna y suero antirrábico, que según el protocolo nacional deben ser suministrados de inmediato, algo que no siempre ocurre, poniendo en riesgo vidas humanas ante una enfermedad 100% mortal.
“La rabia no espera. La salud pública tampoco debería. Es indispensable garantizar atención 24/7, con protocolos claros, oportunos y una ciudadanía bien informada”, recalcó Ana Teresa Bernal.
Un presupuesto ambiental insuficiente
La concejala también cuestionó el bajo presupuesto asignado al sector ambiente en el Plan de Desarrollo 2025-2028. De los $38.4 billones aprobados, solo el 0.5% fue destinado a este sector, una cifra que evidencia la baja prioridad que tiene la gestión ambiental y de bienestar animal para esta administración.
Además, criticó que en el actual Plan Distrital de Desarrollo se haya proyectado realizar 320.000 esterilizaciones en el cuatrienio, una cifra inferior a las 365.000 contempladas en el plan anterior, cifra que tampoco se cumplió durante la administración de Claudia López, donde solo se alcanzaron 204.000 procedimientos.
“La ciudad no puede seguir evidenciando que la salud ambiental y el bienestar animal no son prioridad. Quienes pagan el precio de esta omisión son la ciudadanía y los seres sintientes que habitan nuestro territorio”, enfatizó.
Llamado urgente a la acción institucional
Ana Teresa Bernal hizo un llamado contundente a la administración distrital para que asuma un liderazgo real, con inversión, seguimiento y acción frente a esta problemática:
- Ampliar la cobertura de esterilizaciones para reducir la población de animales ferales.
- Fortalecer campañas de adopción, prevención del abandono y tenencia responsable.
- Garantizar atención inmediata y eficaz ante casos de exposición a rabia.
- Aumentar la vacunación de perros y gatos.
- Garantizar la transparencia y actualización de datos para la ciudadanía.
- Mejorar el seguimiento de denuncias por maltrato, abandono o agresividad.
“La ciudadanía exige respuestas, control y responsabilidad. No podemos seguir improvisando frente a un riesgo creciente. Bogotá necesita una política pública sólida, integral y humana que ponga al centro la salud y el bienestar de todos los seres que la habitan”, concluyó la concejala.
ypsalazar@concejobogota.gov.co
Tik Tok: @anateresabernal








