En este sentido, la Salud Mental es la base para el funcionamiento efectivo de un individuo y de una comunidad. En virtud de este concepto la promoción de la salud mental es una parte integral de la salud pública.
De acuerdo con el Ministerio de Protección Social, la ciudad de Bogotá es la que tiene mayor cantidad de enfermos mentales, ya que de cada 100 habitantes 46 tienen algún trastorno de salud mental. Bogotá posee la prevalencia más elevada en trastorno mental para el país, (46.7% en contraste con 40.1 %), siendo el grupo de trastornos afectivos donde se encuentra la diferencia más importante (21.2% para Bogotá comparado con 15.0% para el total nacional).
En este sentido es importante tener en cuenta que el riesgo de suicidio, en la ciudad, está en un 6% para adolescentes y un 5% para adultos, esto según la encuesta nacional de salud. Lo preocupante es que 44 por ciento de los niños de 7 a 11 años tengan al menos uno de los signos presuntivos de trastornos mentales y que casi el 5 por ciento presenten uno de los ocho trastornos mentales analizados. Los más comunes resultaron ser el déficit de atención y la ansiedad de separación. Estos datos deben leerse a la par con los de los adolescentes de 12 a 17 años, que son el grupo de edad con los porcentajes de problemas mentales más altos: 12,2 por ciento; los investigadores encontraron, además, que el 4,4 por ciento ya muestran síntomas de alguno de los ocho trastornos psiquiátricos medidos por el estudio.
Por esto, queremos preguntarle a la secretaría Distrital de Salud, ¿qué se está haciendo para integrar las diferentes atenciones en Salud Mental? Esto con respecto a los especialistas, principalmente psicólogos, con los que cuenta los distintos entes del distrito. Y, en lo que respecta a las EPS, ¿qué podemos hacer, desde la Secretaría de Salud, para generar en las EPS, una permanencia en los tratamientos de Salud Mental? Ya que los pacientes reciben una atención inicial, pero el tratamiento que se requiere no permanece.






