Lo segundo por hacer es organizar cuanto antes la recolección de los residuos aprovechables, de la mano con la población recicladora.
Aunque los usuarios los entreguen separados en bolsas blancas, los operadores los están llevando al Relleno Doña Juana, junto con la basura.
Lo tercero es preparar técnicamente y con toda transparencia, la licitación de las áreas de servicio exclusivo que reemplazarán el sistema de excepción que se está aplicando en este momento.
Lo cuarto y último es organizar y preparar debidamente a una empresa pública (¿Aguas de Bogotá?) para competir con los privados por la adjudicación de una o dos zonas dentro de la licitación mencionada.
No es bueno que una entidad pública maneje los residuos en toda la ciudad, porque puede caer en el burocratismo, el clientelismo y la corrupción. Tampoco es conveniente que toda la actividad quede en manos de los privados. El ideal es una combinación: que unas firmas particulares compitan con una empresa pública. Así se aprovecha el capital, el know how y el dinamismo de los privados. Y, a la par con eso, el sector público puede conocer por dentro el negocio (costos, utilidades, factores de calidad del servicio, etc.) y encarrilar mejor la gestión de los operadores particulares en protección de los usuarios.
Sandra Sánchez
Jefe de Prensa
313-8521357
2088127


