Con el inicio del cobro de la nueva tarifa de $3.550 en TransMilenio, queda en evidencia una realidad que no se puede seguir evadiendo: el aumento del pasaje no responde a una decisión técnica del Distrito, sino al incumplimiento del Gobierno Nacional con el sistema de transporte de Bogotá.
El concejal Marco Acosta advirtió que la Nación mantiene una deuda cercana a $938 mil millones con TransMilenio, recursos que han sido anunciados públicamente pero no girados de manera completa ni oportuna, afectando directamente la sostenibilidad financiera del sistema.
“Hoy los bogotanos están pagando en el torniquete lo que el Gobierno Nacional no ha cumplido en los giros. Aquí no hay una discusión técnica, hay una discusión política”, señaló Acosta.
El cabildante explicó que la ausencia de estos recursos obliga al Distrito a asumir una carga financiera adicional que termina trasladándose al usuario. A esto se suma el impacto directo del aumento del salario mínimo en los costos de operación.
“TransMilenio no es solo buses y conductores. Son cerca de 35.000 trabajadores. La nómina se encarece, los costos suben y pretender que esto no afecte la tarifa es irresponsable y, en algunos casos, electoralista”, agregó.
Finalmente, el concejal insistió en que no se puede seguir responsabilizando únicamente al Distrito, mientras el Gobierno Nacional incumple sus compromisos con el principal sistema de transporte público del país.
“Hoy empieza a cobrarse $3.550 el pasaje, pero la deuda de la Nación con Bogotá sigue intacta. Esa es la discusión de fondo”, concluyó.
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