Hace aproximadamente cuatro décadas se instaló la actual red de semáforos que tenemos en las calles de la ciudad. Esta red reemplazó a cientos de oficiales que debían pararse en las intersecciones y dar paso en distintas vías de la ciudad. En aquella época, los semáforos de la ciudad eran bastante escasos y poco confiables, ya que ante cualquier corte de energía la red colapsaba. Esto ocurría en los años 70.
Hoy tenemos una red bastante desactualizada para los avances tecnológicos que existen. Ciudades como Nueva York, San Francisco, Londres, entre otras, cuentan con un sistema de semáforos inteligente. Que permite regular, por medio de complejos algoritmos informáticos, los flujos viales de la ciudad.
A pesar de que nuestra red semafórica fue actualizada hace tanto tiempo, para evitar que los oficiales de tránsito tuvieran que estar en la vía dando paso, hoy seguimos viendo esta escena. Nuestra red no permite cambiar los tiempos de espera, ni modificar los flujos viales. En varias zonas de la ciudad en donde dos avenidas presentan una intersección, una debe detenerse por dos cambios semafóricos, para poder aliviar el flujo vial.
Esto puede hacerse sin mayores traumatismos con un sistema actual y tecnológico, que esté interconectado y cuente con un centro de control.
Por eso, pedimos que la licitación que está por abrirse en la ciudad, se busque un sistema novedoso, actualizado y moderno. Que no contratemos algo que vaya ser obsoleto dentro de poco tiempo, sino que sea una inversión productiva y útil para la ciudad. Siempre solemos comprar lo más económico, hoy debemos comprar lo mejor. Porque dentro de los problemas de movilidad que tenemos en la ciudad, lo semáforos pueden ser una pieza útil para mejorar.






