La presentación de este proyecto está acompañada de un propósito claro: que los bogotanos podamos decidir si queremos que en la ciudad haya tauromaquia. Uno de nuestros preceptos es la protección de los animales, esto incluye al toro de lidia, que en un acto de barbarie es masacrado en presencia de varias personas, que celebran este acto.
Hoy, tenemos por fin una puerta real para que la ciudad pueda decirle adiós, definitivamente, a los toros. El alcalde mayor de la ciudad tomó la iniciativa de crear este proyecto, para que la defensa de los animales se haga por vías legales, y no por artimañas políticas.
Las cosas deben tener un sustento legal, no deben ser arranques de un populismo nocivo. Hoy se debe cumplir la norma existente, por ello vuelven los toros a la Plaza de la Santamaría, así no estemos de acuerdo la ley es la ley, y debemos cumplirla.
Podemos tener la certeza que en este tipo de espectáculos no hay dineros de la ciudad. Bogotá quiere decirle adiós a la tauromaquia, que en plata blanca, es un espectáculo que cada día pierde más afición y está condenado a desaparecer. Por ello debe ser la misma ciudadanía la que decida si los toros se quedan o se van.
Así mismo, este proyecto cuenta con una serie de herramientas que permiten defender al animal en aquellas ciudades y municipios que decidan mantener la tauromaquia, ya que se contempla prohibir la muerte del animal, tal cual sucede hoy en Francia, donde la tauromaquia es legal sin la muerte y sufrimiento del toro. Este tipo de ‘arte’ es ancestral y tradicional de nuestra herencia española, pero no por eso debemos mantenerlo vivo, ya que no concuerda con los intereses de los bogotanos.






