Una generación que creció en medio de la brutal guerra fratricida y no tuvo posibilidad de conocer su relevo generacional, porque fue masacrado o terminó en el exilio, ahora conoce de manera directa la dimensión del poder de quienes se niegan a cualquier cambio en esta sociedad, aunque el cambio sea para devolverle a la ciudad el derecho de hacer un aprovechamiento de las basuras de acuerdo a las necesidades de la ciudad y del planeta.
Esta nueva generación que clama por un verdadero cambio hacia la paz, llegó a la Plaza citada por redes sociales y no convocada por los volantes que repartíamos años antes en las esquinas. Esta nueva ciudadanía llegó en skate o en bici a protestar porque entienden que detrás de la arremetida del Procurador se esconde una permanente amenaza sobre todas las libertades básicas.
La solidaridad con el Alcalde se generalizó. Ya no solo protestamos los mayores que hemos pasado nuestra vida defendiendo la mínima posibilidad de ser nosotros mismos. Ahora llegaron miles de jóvenes que intuyen que detrás de perseguir a un gay esta la amenaza brutal del oscurantismo contra cualquier cosa que no guste a su glamour.
Le expliqué que ese reencuentro entre Aída y Petro, así como la movilización indígena, campesina, sindical, etc, tiene un gran significado. Entraña el reencuentro de muchas experiencias de resistencia civil no violenta y significará también la base de la resistencia al intento de acallar la indignación popular.
La coyuntura está haciendo que viejas y nuevas experiencias salgan juntas a defender lo conquistado.
@RobertoSaenz






