Entre los derechos de la mujer, existe un conjunto que de manera especial se relaciona con su calidad de vida, con su salud y con la toma de decisiones autónomas: El de los derechos sexuales y reproductivos, y entre ellos, específicamente el que reza “Tienes derecho a emplear el método anticonceptivo que tú elijas, sin presión de tu pareja”.
Un derecho adquiere significado cuando se concreta a través de acciones y responsabilidades sociales, políticas, informativas, religiosas, familiares y económicas que generen valores individuales y colectivos. Precisamente, el Artículo 9. Prevención y atención de la maternidad y la paternidad tempranas, del Plan de Desarrollo 2016 – 2020 “Bogotá Mejor para Todos” (cuya inclusión promoví), refiere a éste derecho al definir como su objeto “promover la proyección de vida, las habilidades socio afectivas, valores éticos y morales y, el ejercicio de los derechos sexuales y los derechos reproductivos, con el fin de disminuir los índices de maternidad y paternidad temprana en Bogotá, los embarazos no deseados y, el abuso y violencia sexuales en los entornos escolares y al interior de las familias, desde un enfoque diferencial y de género, a través de una estrategia integral, transectorial y participativa”.
Sin duda, las diferentes autoridades y las instituciones estamos trabajando porque esta intención se continúe concretando y sus resultados permanezcan en el tiempo. Sin embargo, es importante preguntarse, ¿cuántas mujeres en Bogotá conocen plenamente sus derechos sexuales y reproductivos?, ¿cuántas los interiorizan y actúan en consecuencia?, ¿Cuántas comprenden cabalmente que elegir el método de anticoncepción, debe ser una decisión libre, voluntaria e informada?, ¿Cuántas eligen un método anticonceptivo, priorizando la comodidad y voluntad de su pareja, aún a costa de su salud y sus convicciones?, ¿Cuántas sienten que son las únicas responsables de asumir el tema de la anticoncepción dentro de una relación?. Las respuestas seguramente nos sorprenderían.
La información sobre la existencia de este derecho, su alcance, y las posibilidades para ejercerlo, debe hacer parte de una amplia, intensa y permanente estrategia hacia el logro de la salud sexual y reproductiva de las mujeres y sus familias y hacia su realización como individuos. En Colombia, dentro del actual sistema de salud, todas las mujeres tienen garantizado el acceso a asesoría e información profesional sobre anticoncepción, sin barreras, gratis y con calidad; luego de recibir esa información y de tener clara la amplia gama de métodos disponibles, la mujer podrá elegir el método que desee, con el que se sienta cómoda, segura y que sea acorde a su situación física, emocional, sus circunstancias de vida y los niveles de riesgo que esté dispuesta a manejar.
Para ser efectiva, la estrategia no solo deberá estar orientada hacia las mujeres, debe lograr que los hombres también conozcan, reconozcan y se responsabilicen de posibilitar el pleno ejercicio de éste derecho en sus parejas, una tarea en ciernes en una sociedad en la que las prácticas machistas son aún comunes y de profundo arraigo (basta recordar la triste prevalencia del delito de feminicidio en nuestra ciudad y en el país). La convicción de respetar y reconocer los derechos de las mujeres debe alimentarse también desde la infancia, no solo desde el sistema educativo, sino desde el poder del ejemplo en el hogar.
En Colombia las mujeres inician su vida sexual en promedio a los 15 años y aproximadamente el 70% utiliza un método anticonceptivo (de los más de 15 que existen en el mercado).
En este contexto, y como una valiosa herramienta para acceder de manera anónima y simple a respuestas sobre inquietudes en salud sexual y reproductiva, debo resaltar el lanzamiento del Portal Web www.sexperto.co, una iniciativa de la Secretaría Distrital de Salud en alianza con la Fundación Santa Fe de Bogotá, atendida por un grupo interdisciplinario de enfermeras, doctores, psicólogos y expertos que orientan de manera efectiva y profesional en gran variedad de temas, entre ellos, el marco legal de los derechos sobre salud sexual y reproductiva y métodos de anticoncepción.
En su mes, invito a todas las mujeres de Bogotá a informarse y ejercer integralmente sus derechos.






