El concejal de Bogotá, Juan David Quintero, lanzó una alerta pública por la crisis total en el sistema de basuras de la ciudad, asociada a un posible detrimento patrimonial derivado de las medidas implementadas por la alcaldía que, en la práctica, pagan 3 veces por el mismo servicio.
El cabildante advirtió que la Alcaldía estaría actuando con aparente negligencia, al concentrarse únicamente en la recolección de residuos una vez ya están regados en el espacio público, sin abordar las causas estructurales del problema. Según Quintero, la ciudad enfrenta un fenómeno más profundo: “solo se está atendiendo la punta del iceberg”.
Además, alertó sobre la presunta creación de una especie de “Súper Aguas Bogotá”, que podría generar incentivos perversos y duplicidad de funciones. Así como una posible contratitis, con más de 80 contratos nuevos de OPS firmados en medio de la emergencia.
El verdadero iceberg: “La parábola de la bolsa”
Quintero explicó que Bogotá enfrenta un modelo que actúa sobre las consecuencias y no sobre el origen del problema, ignorando variables esenciales como cultura ciudadana, sanciones efectivas, coordinación operativa y atención social integral.
El concejal expuso lo que denomina “la parábola de la bolsa”, una lectura de abajo hacia arriba sobre por qué Bogotá permanece sucia:
- Fallas en los tiempos de recolección: La UAESP no estaría organizando adecuadamente los horarios, lo que deja bolsas demasiado tiempo en el espacio público.
- Crisis humanitaria y macabra de habitantes de calle: La problemática social agrava el reguero de residuos, pues muchas bolsas son rotas sin que exista una respuesta integral desde la Secretaría de Integración Social. “Los habitantes de calle rompen bolsas de basura y son instrumentalizados en la cadena del reciclaje informal, para luego utilizar ese ingreso en la compra de droga en las ollas aledañas”, dijo.
- Reciclaje sin condiciones dignas ni control efectivo: Ante la ausencia de zonas organizadas de reciclaje, se produce una preclasificación desordenada. Quintero insiste en que deben existir sanciones reales para quienes ensucian la ciudad, desde la Secretaría de Gobierno. “Debe liderar una re ingeniería que garantice el reciclaje sin afectar el espacio público”, dijo.
- Riesgos sanitarios crecientes: La proliferación de vectores como ratas y perros incrementa riesgos de salud pública, sin alertas suficientes desde el sector salud.
- Una administración enfocada solo en la recolección final: Según Quintero, la Alcaldía ignora todas las variables estructurales, salvo la última que es la recolección y se limita a responder con más camiones. “Es alarmante que en una ciudad de cerca de 10 millones de habitantes solo se imponga un promedio de 2000 comparendos al año bajo el Código Nacional de Policía. Mientras no existan sanciones reales no habrá orden ni autoridad en el espacio público”, dijo.
Contratitis y debilitamiento del control político
El concejal también denunció lo que considera una posible “contratitis” dentro del nuevo esquema de aseo. Bajo el argumento de controlar la emergencia, se habrían firmado más de 80 contratos millonarios, lo que abre interrogantes sobre el verdadero propósito de esta estrategia contractual.
Quintero expresó su preocupación de que estos contratos no solo busquen atender puntos críticos, sino que puedan convertirse en herramientas para favorecer apoyos políticos y debilitar el control político dentro del Concejo.
“¿Acaso los nuevos contratos de OPS implican que el concejo redujera su control político? ¿Por qué ya no se hace control político sobre las basuras?”, cuestionó.
El cabildante exigió explicaciones claras sobre los criterios de adjudicación, el alcance real de las nuevas operaciones y su impacto fiscal.
Aguas Bogotá y el riesgo de duplicidad institucional: ¿Detrimento patrimonial?
Quintero también cuestionó los convenios interadministrativos suscritos con Aguas de Bogotá, por aproximadamente 58 mil millones de pesos, destinados a conformar un supuesto equipo élite “caza regueros”. En la práctica, la diferencia entre un punto crítico y un sitio de arrojo clandestino resulta sumamente difusa.
El concejal advirtió una posible superposición de funciones con los operadores tradicionales de aseo, lo que podría configurar un riesgo de detrimento patrimonial.
“¿Aguas Bogotá ahora es la nueva EDIS? ¿Recoger el reguero en lugar de educar y sancionar no genera un incentivo perverso? ¿Cómo blindarán la empresa de ser una nueva EDIS?”, señaló.
Llamado al alcalde Galán
Finalmente, Quintero insistió en que Bogotá no necesita más camiones, sino liderazgo institucional, cultura ciudadana, sanciones reales, atención social efectiva y condiciones dignas para los recicladores.
“El candidato Carlos Fernando Galán decía que, Bogotá debe estar avanzando en economía circular y no en solo meter reguero a doña Juana, ¿Que cambió entre el candidato y ahora el alcalde?”, dijo.
Por ello, solicitó formalmente al alcalde Carlos Fernando Galán responder ante la ciudadanía sobre estos asuntos.
“Bogotá exige decisiones estructurales, no medidas temporales. La crisis de basuras se enfrenta desde la calle, desde los barrios y con presencia institucional real”, concluyó.








