Como concejal de Bogotá, quiero compartir con ustedes una reflexión profunda sobre uno de los proyectos más trascendentales para el presente y futuro de nuestra ciudad: el Metro de Bogotá. Más allá de ser una obra de infraestructura, el Metro representa un punto de inflexión en nuestra historia urbana, social y ambiental.
En el marco del debate de control político sobre sus avances y desafíos, ratifico mi compromiso con una visión integral del desarrollo. Este proyecto no solo debe pensarse en términos de transporte, sino como un motor de transformación para las comunidades, la calidad del aire, el espacio público y la cultura ciudadana.
La Primera Línea del Metro aliviará la presión sobre corredores viales saturados como la Avenida Caracas, reducirá los tiempos de viaje entre el suroccidente y el centro de la ciudad, y mejorará la calidad del aire gracias a su operación eléctrica. Pero no podemos perder de vista los impactos sociales y ambientales que trae consigo y, sobre todo, cómo los enfrentamos con responsabilidad y visión.
La campaña “Metro te Acompaña” busca mitigar los efectos negativos de las obras en la seguridad peatonal y la vida cotidiana de los barrios afectados. Aplaudo esta iniciativa y propongo que demos un paso más allá: pensando en una estrategia amplia de apropiación ciudadana que contemple campañas de cultura ciudadana, educación continua, arte urbano, y participación comunitaria activa.
Es preciso dimensionar el futuro de las zonas que quedarán bajo el viaducto del metro. Actuando con decisión y creatividad, para evitar que se conviertan en espacios deteriorados y precarios. Pero si los pensamos desde hoy con criterios de inclusión, arte, comercio local y convivencia, pueden transformarse en pulmones sociales y culturales para Bogotá.
Por eso, invito a la Empresa Metro de Bogotá y a la Administración Distrital a:
- Tener medidas concretas para mitigar el ruido y la vibración en zonas residenciales
- Prevenir los impactos en la salud mental de quienes viven cerca del trazado elevado
- Buscar mecanismos de compensación y adaptación para quienes podrían ser afectados por estos cambios
Estoy convencido que este metro debe ser sostenible no solo técnicamente, sino también social y culturalmente. Que cada estación cuente una historia, que cada mural refleje una identidad, que cada trayecto nos recuerde que esta ciudad la construimos juntos.

El Metro no es solo un medio de transporte: es un símbolo de una ciudad que avanza, que se piensa a largo plazo y que pone en el centro a su gente.
Partido Liberal Colombiano








