Frente a las protestas registradas el día de ayer en el centro de Bogotá por parte miembros de la comunidad indígena Embera, expreso mi preocupación por los hechos ocurridos en medio de las manifestaciones.
Reconocemos y respetamos el derecho legítimo a la protesta pacífica; sin embargo, rechazamos de manera contundente cualquier situación que ponga en riesgo la integridad de niños, niñas y adolescentes. Es inaceptable el uso de menores de edad como escudos humanos en medio de este tipo de escenarios, exponiéndolos a situaciones de peligro que vulneran sus derechos fundamentales.
Esta grave situación también fue denunciada por la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar Astrid Eliana Cáceres, quien ha reiterado la necesidad de proteger de manera prioritaria a la niñez en cualquier contexto.
En ese sentido, hacemos un llamado urgente al ICBF y a las entidades distritales para que adopte las medidas necesarias que garanticen la protección integral de los menores involucrados y que se adelanten las acciones correspondientes para establecer responsabilidades frente a estos hechos.
Reiteramos que la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes debe ser un principio inquebrantable en cualquier circunstancia; su integridad, seguridad y bienestar están por encima de cualquier interés o causa. Como sociedad y como Estado tenemos la obligación de asegurar entornos seguros para su desarrollo, libres de cualquier forma de riesgo, exposición o vulneración de sus derechos fundamentales.
Asimismo, es fundamental que los padres, madres y cuidadores asuman su rol con responsabilidad, velando por el bienestar y la seguridad de los menores, evitando exponerlos a escenarios que puedan afectar su desarrollo físico y emocional.
Reiteramos nuestro compromiso con la defensa de los derechos de la niñez y hacemos un llamado a que las manifestaciones se desarrollen en un marco de respeto, legalidad y protección de los más vulnerables.
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