El relleno sanitario de Bogotá y sus alrededores está llegando a su tope

Doña Juana en cuidados intensivos y la administración pensando en proyectos piloto

El manejo de las más de 6000 toneladas diarias de desechos que recibe el relleno sanitario de Doña Juana en la ciudad de Bogotá, ha estado en mora de recibir una alternativa, cuando su capacidad de almacenamiento está casi a tope de sus 592 hectáreas y su cercanía con zonas cada vez más densamente pobladas, ponen en riesgo  a la comunidad.

La última noticia sobre los deslizamientos dentro del relleno sanitario de Doña Juana fue el pasado martes, cuando los habitantes de las comunidades vecinas escuchan un estruendo sobre las siete de la noche que corresponde al deslizamiento de entre 80.000 a 120.000 toneladas de residuos en una zona que ya no se usaba pero que al medio día empezó a presentar grietas en el terraplén y horas más tarde se deslizó por fortuna hacia dentro del relleno.

Esto no le resta importancia al hecho que desde siempre, Doña Juana debió recibir mayor atención por parte del Distrito, a sabiendas de su vida útil y capacidad que no están lejos de ser superadas por el volumen de residuos que recibe a diario desde la capital y algunos municipios aledaños, lo cual no parece ser tomado en serio.

Esta es la tercera vez que sucede este tipo de emergencias. La primera fue el 26 de septiembre de 1997 cuando el sur, centro y hasta Chapinero, se sumió en un hedor a cuenta de la explosión de 1'200.000 toneladas de basura en el relleno. Además, ha sido la más grave de todas, resultando afectadas cientos de personas de los barrios aledaños al botadero.

Y eso fue el resultado de la falta de atención estatal sobre una alerta hecha 5 años antes por el programa de las Naciones Unidas para el desarrollo, que advertía sobre problemas que de antaño no se resolvieron y que estaban estrechamente vinculados, como es común, en estos casos con el manejo de los lixiviados, además de que el área destinada era inferior a la capacidad, debido a las condiciones hidrológicas, lo escarpado del terreno y la inestabilidad.

La historia se repite el 2 de octubre de 2015 cuando un talud no resiste y cede ocasionando un deslizamiento de 750.000 toneladas que volvió a cubrir varios kilómetros a la redonda con olores nauseabundos y tóxicos en el sur de Bogotá.

El debate está sobre la mesa, como año tras año en el Concejo de Bogotá, desde donde he hecho todos los llamados en dirección de tomar acciones definitivas y contundentes frente al futuro del manejo de los residuos que genera la capital del país y que debe estar en la agenda prioritaria de la Alcaldía Mayor, donde el concurso de la administración y los ciudadanos es fundamental.

No basta con responsabilizar públicamente al operador privado de la situación, como lo hizo la Alcaldesa, Claudia López y Luz Amanda Camacho, directora de la Unidad Administrativa de Servicios públicos (UAESP). Estos señalamientos en momentos de emergencia suenan como si la situación sorprendiera o fuera un tema de hoy.

imagen saltelital del Relleno 

En primer término, la Alcaldía Mayor debe formular propuestas para una alternativa viable de disposición de residuos en Bogotá teniendo en cuenta que a pesar de ser el espacio más grande del mundo para ese propósito, ya se agota y la densidad demográfica en sus alrededores pone en peligro la salud de más de 100.000 familias en los barrios Chuniza, Monteblanco y La Aurora, en Usme, y Mochuelo Alto y Bajo, en Ciudad Bolívar en caso de una nueva emergencia.

Uno de los indicadores del proyecto de PDD 2020- 2024, que Claudia López nos presentó en febrero, habla de 2 proyectos piloto de aprovechamiento de residuo para transformación de energía. Proyectos piloto que a estas horas en que Doña Juana, da sus últimos respiros, suena como si tuvieramos todo el tiempo para considerar, cuando la lucha es contra el tiempo, que no está propiamente a nuestro favor y quizás debamos tomar medidas más drásticas

Así que invito a la administración a que se asesore de su buen amigo, Navarro Wolf y hablen sobre las Nuevas tecnologías como la termovalorización, considerando que él conoció de primera mano de ello en Mexico. El método “Waste to Energy” no es una energía renovable ni limpia, pero en estos momentos puede ser una solución para no tener que ampliar Doña Juana ni tener que buscar otro relleno. La tecnología está un escalón más arriba, que enterrar residuos, con el componente adicional de producir energía eléctrica.

Por otro lado, está el concurso de la ciudadana para implementar de manera seria el reciclaje desde casa, lo cual disminuiría en un alto porcentaje la generación de basuras pudiendo llegar a un 50% en su producción a la de hoy. Esta ha sido una iniciativa que se ha movido en varias ocasiones pero que no ha generado los resultados esperados.

Se trata de una completa inserción en el reciclaje y en la economía circular. Es el escenario ideal, pero difícil de cumplir en el corto plazo. Si fallamos tendremos que, contra toda voluntad, empezar a buscar la solución en la ampliación del RS Doña Juana y esto último sería lamentable para la ciudad.

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