EVASIÓN EN TRANSMILENIO: UNA CRISIS FINANCIERA Y DE SEGURIDAD QUE EXIGE ACCIONES INMEDIATAS
La evasión en el sistema de transporte público TransMilenio ha alcanzado niveles alarmantes que ponen en riesgo su sostenibilidad financiera y la seguridad de los ciudadanos. Como concejal de Bogotá, debo alertar a la opinión pública y a la administración distrital sobre la gravedad de esta problemática, que requiere medidas urgentes y contundentes.
Las cifras son innegables y evidencian una crisis que no se puede seguir ignorando:
- La evasión del pago del pasaje en TransMilenio se estima que ha alcanzado el 29,66% en el sistema troncal, mientras que en el sistema zonal se cree que supera el 70%.
- En 2022, se impusieron 40.100 comparendos por evasión, pero menos del 10% fueron pagados, lo que evidencia la falta de efectividad en las sanciones.
- El déficit financiero del sistema supera los 3,1 billones de pesos, poniendo en riesgo la continuidad del servicio en los meses finales de 2024.
- Se estima que la elusión genera pérdidas anuales de 9.500 millones de pesos debido a la reventa ilegal de tarjetas subsidiadas.
Durante las administraciones 2020-2023 y 2024-2027 no se han definido criterios de medición ni acciones para determinar de manera real y verificable los niveles de evasión en el sistema zonal. Tampoco se han identificado las zonas con mayor incidencia de este fenómeno, lo que dificulta la recopilación de información y la realización de estudios que permitan un diagnóstico claro. Esta falta de datos impide el diseño de estrategias efectivas para reducir la evasión y mejorar la sostenibilidad financiera del sistema.
Este problema no solo afecta las finanzas de la ciudad, sino que también impacta directamente en la calidad del servicio y la seguridad de los usuarios. La sobrecarga de pasajeros en estaciones y buses, sumada a la falta de control, ha convertido el sistema en un foco de inseguridad y caos.
A pesar de los intentos de la administración por reducir la evasión con infraestructura como la instalación de barreras perimetrales, torniquetes de piso a techo, el uso de cámaras de vigilancia y la implementación de campañas de cultura ciudadana, estas acciones han sido insuficientes. Las estaciones intervenidas, como Molinos y Santa Lucía, siguen siendo vulnerables porque el problema simplemente se traslada a estaciones cercanas sin medidas de control.
Es urgente que la Administración Distrital y el Gobierno Nacional tomen decisiones firmes para enfrentar esta crisis. Como concejal, propongo las siguientes acciones inmediatas:
- Implementación de tecnología avanzada para el monitoreo y control de la evasión en todas las estaciones y buses.
- Auditoría y vigilancia estricta al contrato de concesión del recaudo, que hoy opera sin un sistema de control riguroso.
- Medidas drásticas contra la evasión, como sanciones efectivas y compensaciones con trabajo comunitario para los infractores.
- Ampliación de los puntos de recarga en la ciudad para evitar la excusa de falta de acceso a tarjetas y recargas.
- Fortalecimiento del esquema de seguridad y control en estaciones y buses con presencia permanente de autoridades.
Bogotá no puede seguir permitiendo que la evasión desangre el sistema de transporte público y el bolsillo de los ciudadanos. La ciudad requiere soluciones efectivas y voluntad política para garantizar un servicio digno y sostenible para todos los ciudadanos.
Armando Gutiérrez
Concejal de Bogotá
Partido Liberal Colombiano







