En el ejercicio de mis funciones de control político y vigilancia sobre las políticas de seguridad en la ciudad, en marzo de 2025 envié un derecho de petición a la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, con el propósito de conocer los fundamentos, resultados y evaluaciones de la medida de restricción de parrillero en moto implementada en Bogotá durante los últimos años.
La medida ha sido objeto de debate público desde su creación, pues mientras algunos la defienden como un mecanismo de prevención del delito, otros la cuestionan por sus efectos sobre quienes usan la motocicleta como medio de trabajo o transporte.
I. Contexto para saber por qué se puso la medida
De acuerdo con la respuesta oficial, la restricción del parrillero en moto se implementó en dos momentos recientes.
El primer momento fue por medio del Decreto 423 de 2021, que limitó temporalmente el tránsito de motocicletas con acompañante mayor de 14 años durante un fin de semana de alta movilidad (del 29 de octubre al 2 de noviembre de 2021).
El segundo momento fue por medio del Decreto 119 de 2022, expedido el 7 de abril de 2022, que prohibió el acompañante hombre los días jueves, viernes y sábado entre las 7:00 p.m. y las 4:00 a.m. del día siguiente. Esta medida fue prorrogada mediante los Decretos 270 y 607 de 2022 y se mantuvo vigente hasta el 30 de junio de 2023.
Actualmente la medida no está activa. La Administración Distrital la consideró transitoria y preventiva, sustentada en el artículo 315 de la Constitución Política, el Decreto Ley 1421 de 1993 y la Ley 136 de 1994, que facultan a los alcaldes para adoptar acciones de orden público en situaciones que lo requieran.
II. ¿Por qué se tomó esta decisión?
Según la Secretaría de Seguridad, la restricción se basó en análisis criminológicos que evidenciaron el uso recurrente de motocicletas en delitos violentos.
En 2021, los homicidios cometidos por delincuentes en motocicleta aumentaron un 36%, y el 52% de los hurtos violentos fueron perpetrados por personas que se movilizaban en este tipo de vehículos.
Para 2022, el 65% de los hurtos a mano armada ocurrían en horarios nocturnos, y el 38% de ellos eran cometidos por agresores que usaban motocicleta.
Con base en esos datos, el Distrito adoptó la restricción como una medida temporal de control y disuasión, acompañada de acciones complementarias como la marcación de cascos con el número de placa y operativos de verificación vehicular.
III. ¿Qué resultados reportó la Secretaría de Seguridad?
De acuerdo con la información recibida, durante la vigencia del Decreto 119 de 2022 se redujeron los hurtos cometidos por motociclistas o pasajeros, particularmente en los horarios y días de restricción. Sin embargo, no se registró una disminución general de los delitos en Bogotá. Algunos tipos de hurto mantuvieron niveles similares o incluso registraron incrementos, lo que sugiere que parte de la delincuencia cambió de horarios o medios de transporte.
La Secretaría explicó que este comportamiento era previsible, pues la restricción limita una modalidad específica de delito, pero no aborda las causas estructurales de la inseguridad. En conclusión, la medida tuvo efectos disuasivos puntuales, pero su impacto fue limitado y temporal.
IV. Qué otras acciones está adelantando la Administración
La Secretaría también informó sobre la implementación del Plan Integral de Seguridad, Convivencia y Justicia 2024–2027, que busca fortalecer la prevención del delito y mejorar la coordinación institucional.
Entre sus estrategias destacan: los Distritos Seguros, para aumentar la seguridad en zonas comerciales, residenciales e industriales; el Control Urbano, enfocado en la intervención de puntos críticos de criminalidad; la lucha contra el crimen y el cibercrimen, con investigación interinstitucional y judicialización de estructuras delictivas; y la Cooperación Ciudadana y Ciudadanías Seguras, centradas en la participación comunitaria y la protección de poblaciones vulnerables.
Estas iniciativas muestran que la Administración ha optado por un enfoque más integral, donde las restricciones son solo una herramienta dentro de una estrategia más amplia.
V. Recomendaciones finales
La restricción del parrillero en moto tuvo un efecto disuasivo parcial, particularmente en los horarios y zonas cubiertos por la medida, su impacto general fue limitado, ya que los delitos tienden a adaptarse y a desplazarse hacia otras modalidades.
Este tipo de medidas deben enmarcarse en estrategias de seguridad integrales, que incluyan prevención social, fortalecimiento institucional e inteligencia policial. Es indispensable mantener evaluaciones periódicas y públicas, con indicadores claros que permitan medir sus efectos reales sobre la seguridad y la convivencia.
Más allá de los debates, las políticas de seguridad deben evaluarse con evidencia y transparencia, entendiendo que las restricciones pueden tener sentido en contextos específicos, pero no pueden reemplazar la necesidad de soluciones estructurales.
Reitero mi compromiso con un control político técnico, serio y sustentado en datos, que contribuya a que las decisiones de seguridad en la ciudad sean más efectivas, justas y sostenibles.








