Y sin bien hay optimismo frente a estos proyectos, que entre otras, hacen parte de lo dejado por la administración pasada, dicho entusiasmo se podría desvanecer cuando revisamos, en particular, el futuro de la carrera 7ª pues dentro del articulado aprobado se ve como una ilusión. Hasta ahora se han gastado más de 250 mil millones en adquisición de predios y estudios para la implementación de la solución Transmilenio por la Séptima y con la aprobación del articulado del PDD se proyectan invertir 2.2 billones en la creación de un corredor ecológico, sostenible y emblemático por esta vía.
Si bien es cierto que toda iniciativa amigable con el medio ambiente y en este caso también con la calidad de vida de los habitantes que usan y viven sobre este importante eje vial de la ciudad, pero hace menos de un año se hablaba de la solución de la troncal Transmilenio por la séptima que beneficiaría aproximadamente a 26mil pasajeros hora sentido del extremo sur, 20 de julio, y norte, Usaquén, que se movilizan por este importante corredor vial.
Se dejó de lado por completo el problema de la movilidad del corredor oriental de Bogotá con lo cual la ya congestionada troncal de la Caracas seguirá desbordada en su capacidad, diseñada para 30.000 pasajeros hora y hoy soporta 50.000, y lo será aún más cuando está proyectada la creación de 100mil nuevas soluciones de vivienda en los próximos 10 años al norte de la calle 100.
La solución planteada por la alcaldesa es Regiotram Norte que vendrá de Zipaquirá/Cajicá/Chía, pero como lo dijo la financiera de desarrollo dicho proyecto no suple la demanda y se debe concebir como complementario.
El corredor ecológico por la séptima considera el uso de una flota de buses eléctricos lo cual garantiza su bondad ecológica pero no queda claro si será otro tipo de Transmilenio u otro tipo de solución que, por encima, no se sabe si es una priorización del uso del vehículo particular o un empujón a las alternativas del uso de la bicicleta y más espacio para los peatones, esto a razón que aún no hay nada concreto, no hay nada escrito, ni planteado, más allá de empezar los tradicionales estudios que determinarán cuáles serán los lineamientos de dicho proyecto.
Hasta el momento la administración Distrital no ha mencionado la forma como se va a solucionar el asunto legal de echar para atrás el proyecto del Transmilenio que depende de una medida judicial de suspensión de la ejecución de la obra y que no se ve cómo sería la negociación con los 26 oferentes de la licitación que podrían demandar al Distrito y este a su vez verse en la obligación de presentar un nuevo proyecto.
Desde el concejo apoyamos con sentido crítico el desarrollo de iniciativas que mejoren la calidad de vida en Bogotá pero tenemos que ser claros que en los próximos 4 años no pasará nada en la Séptima pues lo que pretende la Alcaldesa es dejar listo el proyecto al finalizar su gobierno y es precisamente acá donde la ciudad retrocede y corre el riesgo de un detrimento patrimonial a cuenta de realizar estudios y que al final como pasó con el Transmilenio por la Séptima llegue un nuevo alcalde y revalúe lo que quedó y pueda reversar las iniciativas dejadas en marcha.







