No obstante, el Concejo Distrital por tercera vez, aprueba un proyecto de acuerdo relacionado con el tema, con el loable interés por contribuir al adecuado manejo de los residuos y de proteger la salud pública, pero dejando tareas a la Administración Distrital que implica la destinación de recursos públicos.
Lo peligroso de estos acuerdos, es que pueden terminar siendo la salida fácil de los productores, importadores, distribuidores y comercializadores, para no hacerse cargo de sus residuos, tal como está sucediendo ya con el tema de los residuos de curtiembres y las llantas usadas que están siendo recogidos por el servicio de aseo con cargo al presupuesto Distrital, despojando de toda responsabilidad a los privados.
De ninguna manera considero aceptable, que el Concejo de la ciudad, establezca obligaciones a la Administración Distrital que ya están claramente definidas en la norma nacional bajo la responsabilidad de los particulares y que los daños colaterales de su incumplimiento, que ponen en riesgo la salud pública y el daño al ambiente, quieran ser subsanados con nuevas normas y no con un control y sanción riguroso a los que están infringiendo la ley.






