bien sea el caso de los teléfonos inteligentes, las tabletas o las más variadas consolas de video juegos. Existe algo adicional que debe interesarnos y no es precisamente cuántos bits de procesamiento pueden ofrecernos.
Hace un par de años se presentó un enérgico debate sobre la existencia de yacimientos en el suroriente del país de un extraño mineral denominado “coltán”, nombre comercial para una estructura mineral compuesta por Tantalio y Niobio, elementos sumamente útiles para la fabricación de componentes electrónicos, dadas sus cualidades físicas. Pero más allá del entusiasmo por las nuevas posibilidades que se presentaban a nivel tecnológico, nos invadió una profunda preocupación.
Si bien para los colombianos el “coltán” es un elemento aparentemente novedoso, para los congoleses ha sido una pesadilla por más de veinte años, pues después de comprobada su existencia en territorios de la República Democrática del Congo –RDC-, se ha empleado para patrocinar un conflicto que ha dejado más de cinco millones de muertos. Según información de la ONG española: Comité de Solidaridad con África Negra, dichos grupos armados ilegales financian sus actividades con la explotación ilegal de dicho mineral.
Es altamente probable, o por lo menos así lo esperamos, que la magnitud de dicho fenómeno en nuestro país nunca alcance tan dantescas dimensiones, aún cuando ya se cuenta con la información de la existencia de una mina que emplea aproximadamente 600 personas, con la capacidad para producir 60 toneladas mensuales y que según publicación del periódico el tiempo, publicado el día 24 de noviembre del 2012 en la sección debes leer, se encuentra bajo dominio del frente Acacio Medina de las FARC.
Queda un inquietante sinsabor al notar que luego de casi cinco años, desde que se tuvo conocimiento de su presencia, las autoridades competentes no han tomado las medidas pertinentes para delimitar el alcance real de dicho fenómeno en nuestro país o siquiera, para evitar las cada vez más frecuentes actividades de minería ilegal.
Paradójicamente el elemento que tanto daño ha causado en el continente africano, es exactamente el mismo que constituye la esencia de los componentes electrónicos que tanto nos desvelan, púes podemos encontrar “Coltán” en teléfonos inteligentes, tabletas, consolas de video juegos, sistemas de posicionamiento satelital y en tantos otros artefactos a los que nos hemos habituado.
Nuestro llamado es a un consumo responsable, nuestra economía emergente no puede girar alrededor del consumo desmedido, podemos asombrarnos ante los más impactantes desarrollos tecnológicos; pero no podemos perder el horizonte respecto de nuestras obligaciones ambientales y sociales.
Participemos activamente en las campañas que fomentan el reciclaje de componentes electrónicos. Deleitémonos con las infinitas posibilidades y facilidades que nos traen día a día los distintos dispositivos, pero no olvidemos aportar de igual manera un grano de arena representado en actos inteligentes, para mejorar la vida de nuestro planeta o por qué no, la de una persona en nuestro país o en otro continente.






