
Pero, qué paradoja, mientras en el planeta muchas organizaciones resaltan el tema y trabajan decididamente por la vejez, en el Concejo de Bogotá durante el mes de agosto nos enfrascamos en discusiones francamente increíbles. Algunos ejemplos de lo que se dijo en el recinto:
- “Es inútil institucionalizar agosto como el mes del envejecimiento y la vejez”
- “Los consejos de sabios no representan a nadie”
- “Esta mal usado el término personas mayores”
- “No se puede entregar un reconocimiento a personas mayores desconocidas”
Detengámonos en este último punto. En Plenaria de la Corporación fue negada una proposición que buscaba reconocer a 20 personas mayores por su trayectoria pero, para algunos concejales, a esas personas “no las conocía nadie”. Sin embargo, la Fundación Saldarriaga Concha y HelpPage International no opinan lo mismo y le entregarán condecoración a dos de las personas que sugerí: Gumercindo Gómez (empresario y creador de Colchones El Dorado) y Conchita Ramírez (miembro del Consejo de Sabios).
Con esta nota quiero dejar constancia de la idoneidad de las personas que sugerí en la proposición que fue negada por la mayoría de Concejales de Bogotá, sin que hubiese una razón muy clara para ello.
Por eso me atrevo a hacer un llamado para que el Concejo de la ciudad trabaje articuladamente en favor de la vejez, partiendo de reconocer que es el fenómeno demográfico del siglo XXI. Tal y como lo afirma las Naciones Unidas: “Si nuestra ambición es «construir el futuro que queremos», debemos ocuparnos de la población mayor de 60 años que se calcula llegará a los 1.400 millones para el año 2030”.






