No se trata de un impuesto navideño, ni de una tasa para poder observar las luces o hacer las compras, es algo mucho más cotidiano a lo que desafortunadamente nos hemos habituado, es el cobro excesivo en la mayoría de parqueaderos de la ciudad.
A pocos días del tercer cumpleaños del Decreto 550, que estableció las tarifas de cobro a las que están autorizados los parqueaderos que prestan sus servicios en las distintas localidades capitalinas, resulta pertinente realizar un examen sobre las actuales condiciones en las que se desarrolla dicha actividad, no solo para recordarle a los usuarios sus derechos, sino también para exigir que las Alcaldías Locales cumplan con su obligación de verificar tanto el cobro de la tarifa máxima autorizada, como la liquidación por minutos.
En 2008, mediante el Acuerdo 356 el Concejo de Bogotá implementó el cobro por minutos, como “solución” a los cobros excesivos, dicho Acuerdo fue reglamentado con el Decreto 550, fijando las tarifas, las distinciones zonales y la obligación de las Alcaldías Locales de vigilar el cumplimiento de la norma. El decreto no fue lo suficientemente contundente, porque a oídos del gremio de parqueaderos llego un único precio, $95 pesos por minuto, gerentes y administradores sistemáticamente modificaron sus tarifas, ignorando los topes establecidos acorde con el servicio ofrecido y con la ubicación del estacionamiento.
Lo que debemos recordar como ciudadanos y recordarle a los parqueaderos es que existen tres tarifas oficiales; $95 pesos por minuto cuando el servicio que se ofrecen es subterráneo o en altura; $67 pesos por minuto cuando el estacionamiento cuenta con un único nivel, sin que importe la ubicación del mismo y quizá la más importante; $48 pesos por minuto cuando el estacionamiento está asociado a otro servicio. Por fuera de estas tarifas cualquier cobro es ilegal, lo están estafando.
Esta última, es quizá la tarifa más importante porque es la más “olvidada”, aunque bien resulta significativo proponer un debate sobre la definición de “asociado a un servicio”, pues cada día es más común encontrar que los restaurantes que otrora contaban con parqueadero para sus clientes, han “concesionado” dichos espacios a las grandes empresas administradoras, que ahora saturan la ciudad. Bien vale decir que la misma situación también se evidencia masivamente en los Centros Comerciales y Centros de servicios médicos.
Ya como ciudadanos soportamos la tarifa más costosa de la región, de acuerdo con la Encuesta Anual de Parqueaderos de Colliers International, pagando casi el doble de lo que se paga en ciudades como Lima o Ciudad de Panamá, como para que de manera adicional tengamos que soportar que las autoridades encargadas no cumplan con su función de vigilar y controlar una actividad que nos pone codo a codo con una ciudad como Nueva York, pero no se confunda, que no es por su amplia oferta o excelente servicio, sino por su excesivo costo; en todo caso, ésta época de reflexión y regocijo debe servir para indignarnos y dejar de alegrarle la Navidad a los usureros. O bien podemos optar por atacar el problema de raíz y salir masivamente en bicicleta a disfrutar de la oferta navideña, así beneficiamos la movilidad y de paso nuestra salud financiera.
Cualquier denuncia por cobros ilegales puede realizarla en el grupo de Facebook Denuncie el parqueadero-Colombia.






