Por un lado, la Secretaría de Desarrollo Económico debe promover un proceso de profesionalización del sector mediante un esquema de organización a través del cooperativismo y la formulación de planes de negocio, no solo para las iniciativas de emprendimiento, sino para quienes decidan continuar con el negocio del reciclaje.
De hecho, en éste último punto, la administración debe aclarar la forma como se incorporarán a los recicladores en el modelo de recolección del reciclaje y realizar una campaña pedagógica para que la ciudadanía conozca las formas de establecer una relación con éstos operadores para entregar sus residuos.
Por otro lado, la administración debe diversificar las acciones de la ruta social planteada. Por ejemplo, sería necesario desarrollar alternativas de creación de renta para las personas mayores y no la entrega de subsidios. Igualmente, acciones de acompañamiento frente al consumo de sustancias psicoactivas, la escolarización a carreteros o la incorporación al Sistema General de Seguridad Social para la preparación hacia su envejecimiento.
Finalmente, el proceso de sustitución no sería posible si no se concreta la construcción del Centro de Protección Animal y se hace un seguimiento a la adopción de los caballos. Se han conocido en los últimos meses varios hechos de maltrato contra los equinos, lo que ha demostrado que la ciudad tiene serias restricciones en cuanto a su capacidad institucional para atender estos casos, lo cual es esencial en la etapa pre y post adopción de los caballos.
En todo caso, se celebra que la ciudad ya cuente con un proceso de sustitución que inició el pasado 14 de enero y que permitirá avanzar en una Bogotá H2O: más humana, organizada y habitable.
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Bogotá H2O: Humana, Habitable y Organizada
@DiegoGarciaBe






