En aras de poner en marcha la política de una ciudad resiliente que pretende adaptarse al cambio climático, la iniciativa de la administración Distrital para modernizar el sistema tributario es más que tímida. Se olvidó la adopción de tasas por uso de áreas de alta contaminación, no se establecieron incentivos tributarios serios para la protección ambiental y no se dicta una sola disposición para la defensa de los ecosistemas de Bogotá.
Se ve con extrañeza dichas omisiones, pues todas son solicitudes que se formularon largo tiempo atrás, y frente a las cuales la Administración Distrital generó la promesa de entregar, en la pretendida modernización, un componente robusto, importante en los asuntos ambientales y que atendiera a las necesidades de la ciudad, pero no sucedió así.
Así las cosas, ante la negativa reiterada de la administración distrital para avanzar en una ciudad que se adapta al cambio climático, el Concejal Diego García votó negativamente el proyecto de acuerdo de modernización tributaria que fue hundido en la comisión de hacienda del Concejo de Bogotá.






