Debe destacarse la apuesta estructural de Ordenarse en torno al agua, es tal vez el acierto más relevante del plan decretado por la Administración Distrital en días pasados, recuperando la práctica ancestral del respeto al agua, como elemento ordenador natural y que además coincide con los principios fundamentales de la Ley de ordenamiento territorial 388 de 1997, como son el reparto equitativo de cargas y beneficios, la función ecológica y social de la propiedad y el interés general que prima sobre el particular, yendo aún más allá de lo ya ganado.
El capricho de priorizar la organización de la urbe, en torno a las construcciones y a la infraestructura de forma aislada, generalmente asociado a temas económicos sectoriales que sólo benefician a unos cuántos, olvidándose de los ocupantes del territorio y del beneficio colectivo, es una de las características marcadas en los planes de ordenamiento de las principales ciudades de América, incluyendo a Bogotá, que han crecido en detrimento de sus recursos naturales y de la calidad de vida de la población.
La Ciudad equilibrada urbanística y socialmente, que respete los recursos naturales, ordenando la ciudad en función del río Bogotá, elemento fundamental de la estructura ecológica principal, minimizando la cantidad de agua que llega al río al aumentar las áreas filtrantes, protegiendo los ecosistemas de importancia, el aprovechamiento eficiente del suelo (de por sí escaso) procurando una ocupación que minimice distancias de desplazamiento asociadas a la promoción de sistemas de transporte sostenibles, el aprovechamiento de residuos, entre otras características, acercan a la Ciudad, en concordancia plena con los acuerdos internacionales que ha firmado Colombia, respecto al desarrollo sostenible y la adaptación al cambio climático.
No podemos ser inferiores en los retos planteados internacionalmente en la responsabilidad ambiental, que han asumido países desarrollados que han replanteado de fondo, las formas de ocupar el territorio y de habitarlo.
Adicional a los beneficios urbanos, el reconocimiento de la población rural y la posibilidad de su ordenamiento mediante la definición de las unidades de planeamiento rural, incluyendo centros de innovación y tecnología, promoción de prácticas agroecológicas compatibles con la conservación de ecosistemas estratégico, se suma a las importantes apuestas estratégicas de ciudad que se enmarcan en la propuesta de ordenamiento.
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Asesora
Bogotá






