Durante un debate de control político sobre la verdad del proyecto “Vive Claro” adelantado por la concejala de Bogotá Quena Ribadeneira, se reveló que el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos (IDIGER) formuló más de 40 observaciones técnicas sobre la estructura: inconsistencias en cimentación, vibraciones, riesgos hidráulicos y ausencia de trazabilidad en el proceso constructivo.
Entre los hallazgos más graves, el IDIGER advirtió que algunas de las graderías fueron instaladas ignorando alertas del fabricante, entre ellas el riesgo de lesiones graves o incluso muerte por cuñas mal ensambladas. Sin embargo, a la fecha no existe información clara sobre cómo fueron subsanadas esas 40 observaciones técnicas, lo que aumenta la incertidumbre sobre la seguridad real del escenario.
Así mismo la Cabildante reiteró en su intervención que el proyecto se levantó sin la autorización del Comité Director del Parque Simón Bolívar, sin licencias urbanísticas y que hoy no se conocen datos que permitan garantizar la seguridad estructural en eventos masivos. “Estamos hablando de un espacio que concentra a más de 40.000 personas en posibles condiciones de riesgo, bajo la mirada permisiva de la administración distrital”, señaló Ribadeneira.
La situación no solo plantea un riesgo para la vida y seguridad de miles de asistentes, sino que ha venido acompañada de un ambiente de presunta intimidación. Integrantes de la veeduría ciudadana denunciaron ser víctimas de campañas de desinformación y señalamientos infundados, mientras que la concejala Ribadeneira reportó ataques personales, comentarios misóginos y presiones indebidas en redes sociales en un intento de acallar las denuncias.
“Estamos frente a un escenario que opera sin licencias, con múltiples alertas técnicas y bajo un clima de hostigamientos. Se puede poner en riesgo la vida de los asistentes y se vulnera el derecho de los ciudadanos a la veeduría y el control político”, advirtió la cabildante.
Vecinos de los barrios aledaños también reportan vibraciones, ruidos excesivos y afectaciones en su vida cotidiana con cada concierto, mientras las autoridades siguen sin responder de fondo.
“La administración del alcalde Carlos Fernando Galán debe actuar de inmediato. Cada día de silencio e inacción frente al escenario Vive Claro agrava el riesgo. Y que quede claro: en caso de que ocurra una tragedia, la responsabilidad recaerá en esta administración por omisión” concluyó la Cabildante.








