* Al finalizar este año, en Bogotá podría haber 2.958 casos de desnutrición aguda
* Parte del compromiso consiste en poder crear cultivos sostenibles utilizando la misma superficie de tierra pero con una mayor productividad.
Bogotá, Domingo 16 de octubre de 2016.- Este 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, lo que nos reitera el compromiso de lograr que se genere conciencia sobre el cambio climático y los efectos de éste en la consecución de comida para nuestra ciudad.
En la cumbre de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas del año pasado, 193 países se comprometieron a luchar por la disminución del hambre en el mundo, lo que requiere participación y compromiso de los países, y por supuesto de las ciudades. Bogotá tendrá que suplir alimentos para más de 10 millones de personas en el año 2020.
El cambio climático es uno de los mayores desafíos para asegurar la seguridad alimentaria y reducir el hambre en nuestro continente. La seguridad alimentaria se basa en buena medida en disminuir la cantidad de desperdicios de alimentos en cada ciudad. La población mundial crece constantemente y se espera que llegue a 9.600 millones de personas en el año 2050.
Parte del compromiso consiste en poder crear cultivos sostenibles utilizando la misma superficie de tierra pero con una mayor productividad. Significa también reducir la pérdida de alimentos antes de la fase de producción final.
Según lo explica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura FAO, es prioritario lograr reducir la cantidad de tierra utilizada en los cultivos, y mejorar los procesos de recolección, almacenamiento, embalajes, transporte y mercadeo, de manera que la mayor cantidad de personas tengan acceso a los alimentos y se garantice así la seguridad alimentaria.
La situación en Bogotá es realmente alarmante. Uno de cada 10 hogares tiene al menos un integrante de la familia que se acuesta sin haber comido durante el día. Esto lo asegura un estudio de "Bogotá cómo vamos". También son miles las toneladas de alimentos que se tiran a la basura, y de hecho, cerca de 1381 toneladas de alimentos terminan en la basura.
Por su parte, la Encuesta Longitudinal de la Universidad de Los Andes, publicada en 2015, indica que la desnutrición crónica en Bogotá es del 16, 3%. Éste es un panorama aterrador. No podemos permitir que haya personas con desnutrición en una ciudad que produce suficiente como para que todos tengamos alimento en la mesa.
Hace algunos días el diario El Tiempo, que cita como fuente al Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional de la Secretaría de Salud de Bogotá, señaló que al finalizar este año podría haber 2.958 casos de desnutrición aguda en la capital.
Al respecto, el año pasado hubo un total de 184 casos de desnutrición aguda en la ciudad, varios de niñas y niños que llegan de otros municipios con deficiencias nutricionales.
El Departamento Nacional de Planeación entregó un estudio hace algunos meses en el cual confirmaba que en el país se desperdician 9,76 millones de toneladas de comida al año y Bogotá aporta cerca del 40% del total de estos desperdicios de alimentos en el país.
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